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 Las elecciones desde una perspectiva territorial

by Bexi Francina Jiménez
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Este artículo realiza un análisis comparado de los resultados electorales de 2008 y 2012 desde una perspectiva territorial. Para esto utiliza una metodología geoespacial cuya unidad de análisis son las 32 provincias del país. El estudio se limita a los votos emitidos en territorio dominicano. Además, la investigación utiliza herramientas y conceptos del análisis geoespacial para evaluar el efecto del espacio geográfico en las elecciones presidenciales 2008-2012. Con esto se buscará descubrir la existencia de dependencia espacial o de heterogeneidad especial. Para este fin se calculará el índice de autocorrelación espacial (índice de Moran).

En las elecciones presidenciales de 2008 resultó ganador el Partido de la Liberación Dominicana (pld) y sus aliados. El doctor Leonel Fernández se convirtió en presidente por tercera vez, al ser elegido por un segundo período consecutivo (1996-2000, 2004-2008, 2008-2012). Con 53.83% de los votos, el presidente Fernández obtuvo mayoría de votos en 84.4% de las provincias del país (ver figura 1). El Partido Revolucionario Dominicano (prd) y sus aliados, con el ingeniero Miguel Vargas Maldonado como candidato, obtuvieron 40.48% de los votos y resultaron ganadores en cinco provincias. 

En los comicios presidenciales de 2012, el pld y sus aliados resultaron ganadores con el economista Danilo Medina como candidato. Unos 2,323,150 dominicanos (51.21% de los votos válidos) votaron por Medina para dirigir los destinos del país hasta 2016. Fue su segunda postulación a la Presidencia de la República. En ambas ocasiones, su principal oponente fue el ingeniero agrónomo Hipólito Mejía, del prd. En este segundo intento de Medina, el prd y sus aliados obtuvieron 2,129,997 votos, equivalentes a 46.95%. El pld y sus aliados obtuvieron mayoría de votos en 56.3% de las provincias, frente a 43.7% alcanzado por el prd y sus aliados (ver figura 1). 

En las elecciones de 2012, el PLD y sus aliados perdieron en nueve provincias en las que habían ganado en las elecciones presidenciales de 2008: Puerto Plata, Santiago, Azua, Peravia, Monseñor Nouel, Duarte, Samaná, El Seibo y La Altagracia. Estas provincias fueron ganadas en este certamen por el prd y sus aliados. El pld y sus aliados disminuyeron 33% la cantidad de provincias que habían ganado en 2008, mientras que el prd y sus aliados aumentaron 64%.

Distribución del voto de Leonel Fernández y de Danilo Medina

Al comparar geográficamente los votos obtenidos por Leonel Fernández en 2008 con los obtenidos por Danilo Medina en 2012, se observan importantes cambios en la distribución espacial del voto del pld y sus aliados. 

En 2008, Leonel Fernández obtuvo mayoría absoluta en 63% de las provincias del país, con una clara concentración en las zonas este, norcentral y sur (ver figura 1). Las provincias donde el pld y sus aliados obtuvieron más del 50% de los votos concentran el 71.63% del total de personas inscritas en el padrón electoral (excluyendo los inscritos en el exterior).

La mayor votación por Leonel Fernández fue en el Distrito Nacional, donde consiguió el 60.34% de los votos. Le siguieron La Romana (con 59.86%) y Santo Domingo (con 58.29%). Por el contrario, La Altagracia fue la provincia en que alcanzó su más bajo porcentaje de votación (39.13%), aunque resultó ganador por mayoría simple. 

En 2012, Danilo Medina ganó en 15 provincias con mayoría absoluta, las cuales concentraban el 56.27% de los inscritos a nivel nacional. Esta disminución, respecto del 2008, se concentró en la franja central del país que va desde Peravia hasta Puerto Plata (indicada por la fecha roja de la figura 1). Dentro de esa franja, resultó ganador con mayoría simple en San José de Ocoa, Monseñor Nouel, La Vega y Espaillat.

Con Danilo Medina como candidato, el pld y sus aliados se fortalecieron en las zonas sur y fronteriza del país (indicado por la flecha verde en la figura 1). Las provincias donde Danilo Medina obtuvo el mayor porcentaje de votos fueron Independencia (con 57.09%), San Juan (con 56.98%) y Elías Piña (con 55.39%). Al igual que Fernández en 2008, su menor porcentaje de votos fue en La Altagracia, con 43.10%. Le siguieron como provincias con menor votación Monte Cristi (con 44.67%) y Valverde (con 45.45%).

Distribución del voto de Miguel Vargas y de Hipólito Mejía

Al igual que en el caso del pld y sus aliados, la comparación desde el punto de vista geográfico de los resultados electorales del prd y sus aliados, teniendo como candidato a Miguel Vargas Maldonado en 2008 y a Hipólito Mejía en 2012, arroja importantes diferencias.

En 2008, Miguel Vargas no traspasó el umbral del 50% de los votos en ninguna provincia del país. Aunque se dijo anteriormente que Vargas ganó en cinco provincias (ver figura 2), en ninguna obtuvo mayoría absoluta (ver figura 2). En los comicios presidenciales de 2008, el prd y sus aliados alcanzaron el mayor porcentaje de votos en Valverde (con 49.15%). El menor porcentaje lo tuvieron en La Altagracia (25.40%). Tanto el pld y sus aliados como el prd y sus aliados obtuvieron su menor porcentaje en esta provincia debido a la fuerza del Partido Reformista Social Cristiano en ese territorio.

En las elecciones de 2012, el candidato Hipólito Mejía obtuvo un mayor dominio en el plano provincial. De ninguna provincia con más de 50% de los votos en 2008, el PRD y sus aliados pasan a 10 provincias en 2012. Estas provincias representan el 20.87% de los inscritos a nivel nacional. Hipólito Mejía forma varios “clústeres provinciales” en las zonas norte, este y sur del país. Se destaca su dominio en las provincias de Peravia y Puerto Plata, que en 2008 habían favorecido al pld. Mejía ganó por mayoría simple en las provincias de Dajabón, Santiago, Monseñor Nouel y El Seibo. 

El PRD y sus aliados obtuvieron su mayor porcentaje de votación en la provincia de La Altagracia (con 55.88%). A esta provincia le siguieron Monte Cristi (con 54.79%) y Valverde (con 53.35%). El Distrito Nacional, San Juan e Independencia fueron las provincias donde obtuvieron el menor porcentaje de votos, con 41.60%, 42.29% y 42.48%, respectivamente.

Abstención electoral

La abstención electoral es el porcentaje de personas hábiles para votar que no ejerce su derecho al voto. Este artículo se concentra en la abstención al nivel nacional. A escala nacional, en 2008 la abstención fue de 28.04%. En general, 53.13% de las provincias tuvieron bajos niveles de abstención, 18.75% estuvieron alrededor del nivel nacional y un 25.0% por encima.

Santiago y Santo Domingo fueron las provincias con los mayores niveles de abstención, con 32.50% y 31.80%, respectivamente. Estas dos provincias concentran el 24.28% del total de votos nacionales. Por el contrario, Independencia (con 19.86%) y Dajabón (con 19.99%) fueron las provincias con menor abstención a nivel nacional. Estas dos provincias apenas concentran el 0.65% de los votantes nacionales.

En 2012, la abstención nacional (sin incluye las circunscripciones de ultramar) fue de un 28.42%, lo que significa un incremento mínimo de 0.38% con relación a 2008. El 46.88% de las provincias presentaron niveles bajos de abstención, 28.13% se situaron alrededor de la media nacional y 25.00% por encima del promedio.

Al igual que en las elecciones presidenciales de 2008, las provincias con mayor abstención fueron Santiago (con 34.46%) y el Distrito Nacional (con 31.57%). Igualmente, las de menor abstención fueron Independencia (19.14%) y Azua (20.44%), que en esta ocasión desplazó a Dajabón. 

En sentido general, la región sur y fronteriza tienen los más altos niveles de participación electoral, con excepción de Pedernales, que en ambos comicios tuvo niveles de abstención superiores al promedio nacional. Como mencionamos anteriormente, en 2008 Leonel Fernández ganó en 27 provincias, de las cuales el 66.7% (18 provincias) tuvieron niveles de abstención bajos o cercanos a la media. El restante 33.3% de las provincias en las que pld y sus aliados resultaron ganadores presentaron altos niveles de abstención (ver figura 3). 

Asimismo, el pld y sus aliados obtuvieron más del 50% de los votos en 11 provincias con bajo nivel de abstención (ver figuras 1 y 3). Lograron niveles similares de votación en cuatro provincias con nivel de abstención medio. Es decir, 75% de las provincias donde el pld y sus aliados alcanzaron mayoría absoluta en 2008 tuvieron baja y mediana abstención. Se debe resaltar que el 25% restante de las provincias donde el presidente Fernández ganó con más del 50% se ubicaban en territorios de alta abstención.

Danilo Medina, en cambio, ganó en 18 provincias. El 72.2% (13 provincias) de estas tuvieron niveles de abstención bajos o medios, esto representa un incremento de 8.2% respecto al 2008. En las 5 provincias restantes (el 27.8%) se registraron niveles de abstención superiores a la media nacional (ver figura 3), lo que representa una disminución del 16.5%.

En 2012, el pld y sus aliados lograron ganar con más del 50% de los votos en ocho provincias con bajo nivel de abstención (ver figuras 1 y 3). En otras tres provincias de abstención media también lograron la mayoría absoluta. Esto quiere decir que en 2012, el 73% de las provincias en las cuales el pld y sus aliados obtuvieron más del 50% de los votos corresponden a provincias con niveles de abstención bajos y medios. 

En 2008, Miguel Vargas ganó en cinco provincias, donde en el 80% tuvieron niveles bajos de abstención. Como hemos mencionado, en estas elecciones el prd y sus aliados no lograron mayoría absoluta en ninguna de las provincias. Sin embargo, al observar las 10 provincias donde obtuvieron el mayor porcentaje de votos, se concluye que en el 90% hubo bajos niveles de abstención.

Igualmente, en 2012 Hipólito Mejía ganó en 14 provincias, donde el 64.3% presentan niveles de abstención bajos o medios y el 35.7% niveles por encima de la media nacional. Por otra parte, en el 70% de las provincias donde el prd y sus aliados dominaron con mayoría absoluta, los niveles de abstención fueron bajos o cercanos a la media, mientras que en el 30% restante hubo altos niveles de abstención.

Territorios electorales

Para los fines de este estudio, se define como territorios electorales a los clústeres donde el partido analizado concentra sus unidades geográficas más fuertes o más débiles.1 En la medida en que exista una mayor dependencia espacial, mayor será el número de clústeres que se presentarán. 

Los territorios electorales se clasifican en tres categorías: 

• Territorios fuertes: Unidades geográficas donde el partido analizado obtuvo un alto porcentaje de votos y también lo hizo en las unidades geográficas vecinas. 
• Territorios débiles: Unidades geográficas donde el partido analizado obtuvo un bajo porcentaje de votos y también lo hizo en las unidades geográficas vecinas. 
• Territorios no significativos/vulnerabilidad electoral: Unidades geográficas donde no se vislumbra una clara relación entre el porcentaje de votos obtenidos por el partido analizado en la unidad geográfica observada y sus unidades vecinas. La dependencia espacial se manifiesta cuando existe una relación funcional entre lo que ocurre en un punto determinado del espacio y lo que ocurre en otro lugar (Moreno y Vayá, 2000, citados en Chasco, 2003). Concretamente, esto podría sugerir, por ejemplo, que los valores que una variable puede asumir tenderían a ser similares en localidades que son cercanas; lo que implica que a mayor cercanía geográfica correspondería una mayor similitud de valores. Esto se obtiene a través del cálculo del índice de Moran (I de Moran) local.

El I de Moran nos proporciona una medida de la intensidad de la dependencia espacial, en términos globales, de una variable dentro de un determinado territorio. Este índice es una adaptación de una medida de correlación no-espacial a un contexto espacial, y se aplica normalmente en unidades espaciales donde hay disponibilidad de información en forma de razones o intervalos. Este es el índice de autocorrelación espacial más referido (Aroca, 2000). El mismo se calcula a partir de la siguiente fórmula: 

Donde n es el número de unidades geográficas de observación, wij son los elementos de una matriz binaria de contigüidad, s es la suma de todos los elementos de la matriz W; por último, zi y zj son los valores estandarizados de la variable a analizar de la unidad geográfica de observación i y j. La doble sumatoria de i y j está comparando a los valores con la media de toda la región estudiada (Le Gallo, 2003).

Cuando el I de Moran toma valores cercanos a 1 se puede decir que la variable en cuestión presenta una fuerte dependencia espacial positiva, en el sentido que valores similares tienden a estar juntos en el espacio. Los valores cercanos a –1 muestran, análogamente, una fuerte dependencia negativa (valores disímiles próximos unos de otros). Por último, un coeficiente cercano a cero denota una distribución aleatoria (heterogeneidad espacial) de los valores de la variable. 

A pesar de que en este artículo se ha hecho referencia a los datos desagregados provincialmente, para presentar los territorios electorales de los dos partidos mayoritarios es necesario utilizar una unidad de análisis aún más desagregada. Esto se debe a que el índice de autocorrelación espacial, índice de Moran, requiere analizar la mayor cantidad de observaciones posibles para evitar correlaciones espurias. Por esto, en lugar de 32 observaciones que se corresponden a las 32 provincias, se utilizarán 153 observaciones que corresponden al total de municipios del país.

En 2008, Miguel Vargas Maldonado y sus aliados obtuvieron una mayor regionalización del voto que Leonel Fernández y sus aliados. Sin embargo, como ya ha sido mencionado, fue justamente este último quien resultó ganador. El prd y sus aliados concentraron sus clústeres fuertes en el noroeste del país, en los municipios de Monte Cristi, Dajabón y Valverde. Asimismo, otros en el noreste, en los municipios de María Trinidad Sánchez, Duarte y Sánchez Ramírez. Por otra parte, se presentan algunos aislados en municipios de El Seibo, San Pedro de Macorís, La Romana, San Cristóbal, Azua, Barahona e Independencia (ver figura 4). 

Leonel Fernández y sus aliados, con una mayor dispersión en el territorio dominicano, presentaron sus mayores clústeres en la zona este y suroeste de la isla. Específicamente en los municipios de La Altagracia, La Romana, San Pedro de Macorís, Hato Mayor, Santo Domingo, Distrito Nacional y San Cristóbal. En la zona suroeste, en los municipios de Independencia, Bahoruco, San Juan y Elías Piña. Luego, algunos dispersos en la zona norte del país (ver figura 4).

En 2012, sin embargo, el panorama varía considerablemente. El pld y sus aliados ahora son los que poseen una mayor territorialización del voto, mientras que el prd y sus aliados disminuyen en un 33% sus patrones territoriales.

En la figura 4 se observa cómo Hipólito Mejía disuelve su concentración en la zona noroeste y se dispersa más hacia el este del país. Asimismo, aumenta su presencia en las provincias de Azua, Duarte, Samaná y Monseñor Nouel. Danilo Medina conserva su dominio en municipios de las provincias del este y en la zona del sur profundo. El nivel de territorialización permaneció invariable, pero la ubicación de los clústeres cambió en estos comicios.

Conclusiones

El Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Revolucionario Dominicano han sido los protagonistas de las contiendas electorales dominicanas durante la última década. En este período, ambos partidos han presentado dos candidatos presidenciales (Leonel Fernández y Danilo Medina, Miguel Vargas e Hipólito Mejía) de personalidad, estilos políticos y discursos muy disímiles. El análisis geoespacial también es otro indicador de las diferencias entre estos candidatos. El desempeño en las diferentes provincias del país muestra características muy propias de los candidatos. Danilo Medina, oriundo de San Juan de la Maguana, aumenta el poderío de su partido en la zona sur del país. Hipólito Mejía aumenta el número de provincias donde gana, en algunas hasta con mayoría absoluta, algo que Miguel Vargas no logró en las elecciones de 2008. Este estudio se enfoca en “lo que pasó”. No obstante, estos resultados incitan a realizar una investigación más profunda sobre el “por qué pasó lo que pasó”. ¿Fue un fortalecimiento de la estrategia de campaña del prd o un debilitamiento del pld o algo, más bien, estrictamente coyuntural?

Bibliografía

-Aroca, Patricio (2000): Econometría espacial: una herramienta para el análisis de la economía regional, documento de trabajo presentado en el V Encuentro de la Red de Economía Social (Panamá), Antofagasta (Chile): Universidad Católica del Norte.

-Chasco Yrigoyen, Coro (2003): Métodos gráficos del análisis exploratorio de datos espaciales, Madrid: Instituto L. R. Klein, Departamento. de Economía Aplicada, Universidad Autónoma de Madrid.

-Le Gallo, Julie y Dall’erba, Sandy (2003): Spatial econometric analysis of the evolution of the European regional convergence process, 1980-1999, Econwpa, revisado en mayo de 2012, extraído de <http://129.3.20.41/eps/urb/papers/0311/0311001.pdf>.


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