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Revista GLOBAL

LIBROS

por Equipo editorial
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El nacimiento de la democracia
Laura Sancho Rocher

Democracia es un vocablo, una vocación y una experiencia de la que se viene hablando desde hace siglos. Y en nuestra sociedad política contemporánea ha sido casi siempre un propósito para enderezar entuertos, cuando no una panacea para embobar a incautos. Casi toda la política y las ideologías que predominaron antaño, y algunas que siguen siendo hoy motivo de pasiones y desvelos, se detuvieron en esta palabra para impulsar sus propósitos. Hoy día, ella sigue siendo una esperanza de redención social, de encauzamiento del progreso, de vitalidad en los principios de desarrollo social y de aspiración en el establecimiento de derechos, tratamientos igualitarios, mejora del comportamiento ciudadano y motor de la justicia social. Sea lo que sea que haya sido, o siga siendo, para conocer los orígenes de la democracia y sus valores hay que trasladarse al experimento político ateniense, entre los años 508-322 antes de Cristo, cuando Clístenes, político griego de grandes miras, introdujo un régimen político que llevó ese nombre. Fue en Atenas donde nació el primer gobierno democrático de la historia occidental.

No había referentes y Clístenes diseñó su gobierno sin previsión alguna. Levantó el ideal de una democracia que fue directa antes de que se convirtiese en representativa. Nació así el nuevo estado que establecía la igualdad de todos ante la ley y que desde entonces fue el negativo de la tiranía. La autora de este formidable libro, historiadora española especializada en Historia Antigua, nos relata el surgimiento de la democracia y el gran costo que significó, durante dos largos siglos, para que aquella experiencia nueva se fuese transformando y consolidando. Tres fueron sus principios básicos, cada uno con sus corolarios, los mismos que sostienen la democracia de nuestros tiempos: participación popular, sin que el poder perdiese su calidad de órgano de control; libertad ciudadana, bajo el imperio invariable del respeto a la ley; y la igualdad de todos los miembros de la sociedad, sin que se descuidase la autoridad de sus dirigentes. Ahora que las democracias del mundo se ponen a prueba con escogencias abiertas y libres de sus autoridades, conviene dar una lectura al pasado fundacional de la democracia, a sus atributos y valores que permanecen intactos desde aquella primera experiencia en Atenas de hace más de tres mil años. (Ático de los libros, 2021; 335 páginas).

La democracia en Europa

Daniel Innerarity

En los últimos años, los libros de este experto en Filosofía Política y Social y en Gobernanza Democrática se han convertido en pan caliente entre los lectores especializados, incluso entre los que desean internarse en los amplios espacios de la política y del ejercicio democrático en el mundo. Daniel Innerarity, investigador en la Universidad del País Vasco y titular de la cátedra Davis en la Universidad de Georgetown, es un claro enemigo de las simplificaciones populistas y el minimalismo tecnocrático. Sostiene que a Europa no la entienden ni siquiera los propios europeos, porque Europa tiene una gran deficiencia: es inteligible. Se explica en que no existe en esa importante zona del mundo una narrativa que pueda ser entendida y aceptada por sus ciudadanos. Y por esa razón, a Europa solamente se la puede entender en el marco conceptual de una democracia compleja. Seguramente por ello está llena de referencias negativas, donde lo único que parece quedar en pie son las impugnaciones que se fraguan en las calles o en las tribunas de los liderazgos, y la casi inevitable justificación de las corrientes tecnocráticas. El futuro de Europa parece estar, pues, en peligro, aunque cualquier solución a su destino debe pasar por reflexiones compartidas y las decisiones libres de su población. En este año donde los europeos se la juegan para elegir autoridades parlamentarias comunes, conviene leer a este gran autor, considerado como uno de los 25 mejores pensadores del mundo. Uno de los mejores libros para conocer la complejidad de la democracia en Europa, tan ajena casi siempre a los políticos y pensadores hispanohablantes (Galaxia Gutenberg, 2017; 382 páginas).

Pensadores temerarios

Mark Lilla

¿Cuál ha sido el rol de los intelectuales en la política? Es una pregunta que se ha formulado con insistencia en distintas épocas. Material de debate en los años sesenta que se ha ido renovando en cada nueva situación histórica. Viene de viejo, pues. Nunca se ha podido definir por completo este rol, ni se ha podido enhebrar un tejido que permita comprender las sinuosidades intelectuales frente a democracias y dictaduras, frente a regímenes autoritarios y el ejercicio ciudadano en libertad. Grandes intelectuales, hasta hoy, aunque mucho menos que antes tal vez, han sucumbido a la fascinación del poder totalitario, a las ideologías, a los mesías encumbrados en sus altares de despotismo y de fuerza, a los líderes con poder carismático a los cuales muchos intelectuales han terminado idolatrando. Se llegó a pensar, alguna vez, que todo intelectual estaba llamado a proclamar transformaciones sociales y políticas, que debía luchar por los derechos fundamentales de cada hombre y mujer, y que debía estar en la primera línea de los compromisos por una sociedad justa, equilibrada, igualitaria y de progreso. No ha sido del todo nunca de ese modo. Lo que este autor llama «filotiranía» ha sido el desvelo, misterioso y desafortunado, de una parte importante de la llamada intelectualidad.

Ocho figuras del pensamiento europeo sirven de base a este ensayista norteamericano, historiador del pensamiento político, profesor de la Universidad de Columbia, para enjuiciar este fenómeno: Martin Heidegger, Hannah Arendt, Karl Jaspers, Carl Schmitt, Walter Benjamin, Alexandre Kojève, Michel Foucault y Jacques Derrida. Entre ellos, unos con filiación nazi, otros imbuidos de algo que les parecía irresistible: la dominación totalitaria, otros más con las huellas profundas que dejaron en su pensamiento pensadores del siglo XX como Hegel y Nietzsche, y movimientos como el estructuralismo. Reflexión profunda sobre la psicología del pensamiento político, recordatorio de la torcedura de los caminos que moldearon estas ideas y profecía sobre los peligros que acechan a los intelectuales, y al resto de los ciudadanos, en este siglo XXI. Los intelectuales, una especie casi en extinción, tienen de nuevo la responsabilidad, el deber y la urgente necesidad de mejorar notablemente el pensamiento humano, alejarse de todo enclave totalitario y comenzar una nueva ruta en el siempre tortuoso, aunque imprescindible, terreno de la política. Complete el lector esta interesante lectura, sin pasar por alto la introducción que hace a la misma el pensador mexicano Enrique Krauze, bajo el título «El intelectual filotiránico». (Debate, 2017; 198 páginas).

Vivir en tiempos turbulentos

Zygmunt Bauman

Este gran filósofo y sociólogo polaco, de origen judío y nacionalizado británico, falleció hace siete años, pero su extraordinaria bibliografía abarca 61 años de intensa producción ensayística. En 1957 publicó su primer libro «Cuestión de centralismo democrático en las obras de Lenin», y sus «Ensayos de teoría cultural» se editaron en 2017, el mismo año de su muerte, a los 92 años de edad. Un año después de su deceso se dio a conocer su último libro «Generación líquida. Transformaciones en la era 3.0». Durante cuarenta y tres años, desde los inicios de su labor como escritor, Bauman se dedicó a los ensayos políticos e ideológicos, al socialismo, al Holocausto, y a temas como la modernidad, la posmodernidad, la globalización o la hermenéutica. A partir del año 2000, ya con 75 años de edad, es cuando desarrolla el concepto de la «modernidad líquida», que en español se conocerá dos años después. Se inicia así su gran camino sobre este tema con sus distintas variaciones, que ha sido objeto de amplios estudios, tesis doctorales y constantes evaluaciones que han obligado a la lectura y relectura de sus textos.

Este libro que hoy presentamos en Global reúne las conversaciones de Bauman con el periodista suizo Peter Haffner sobre diversos temas de la sociedad actual, diálogos que tuvieron lugar entre 2014 y 2016, ya en las postrimerías de vida de quien es considerado uno de los sociólogos más influyentes de Europa. Si se ha leído a Bauman, o si no lo ha hecho aún, este libro podría abrir la puerta del conocimiento sobre cómo pensaba este gran autor con respecto a temas que están siempre sobre la mesa de debate y análisis de los grandes pensadores de la humanidad. El amor y el sexo, la experiencia y el recuerdo, el intelecto y el compromiso, el poder y la identidad, la religión y el fundamentalismo, la utopía y la historia, la felicidad y la moral, el presente y el futuro, sin descuidar uno de sus temas recurrentes, desde sus inicios, en torno al judaísmo y sus ambivalencias. Entremos a esta conversación entre Bauman y Haffner con sigilosa expectación para encontrarnos, como advierte su contertulio, con un hombre que tenía un especial sentido del humor, una vitalidad excepcional que se negaba a clausurar y «un encanto que desarmaba», lo contrario de lo que podríamos haber pensado de Bauman, imaginado como muy circunspecto, cerrado y hasta hostil a otros temas que no fueran los propios, como es lo corriente y usual en la vida de otros pensadores. Un libro ideal para estos tiempos turbulentos en el mundo. (Tusquets, 2021; 205 páginas).