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Los Guloyas, Patrimonio De La Humanidad

by Carlos Hernández Soto
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De las 43 obras proclamadas en 2005 como obras maestras del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, tres pertenecen a América Latina y el Caribe: la Samba de Roda del Recóncavo de Bahía (Brasil), el Espacio Cultural de Palenque de San Basilio (Colombia) y el Teatro Cocolo Danzante de San Pedro de Macorís (República Dominicana). Con las de este año, ya son 17 las manifestaciones proclamadas en esta región. Además de las mencionadas, figuran: la lengua, danzas y música de los Garífuna en Belice y Honduras; el patrimonio oral, las expresiones orales y gráficas de los Wajapi en Brasil; las manifestaciones culturales del Pueblo Zápara en Perú y Ecuador; la tumba francesa de la Caridad de Oriente en Cuba; la cosmovisión andina de los Kallawaya en Bolivia; el carnaval de Barranquilla en Colombia; el carnaval de Oruro en Bolivia; las tradiciones de los Marrons de Moore Town en Jamaica; las fiestas indígenas dedicadas a los muertos en México; la tradición del Boyeo y las carretas en Costa Rica; el Ballet Rabinal Achí en Guatemala; el Arte Textil de Taquile en Perú y el Güegüense en Nicaragua.

El Teatro Cocolo Danzante de San Pedro de Macorís fue propuesto a la UNESCO en diciembre de 2004 para fines de proclamación. La propuesta fue elaborada por el Museo del Hombre Dominicano en representación de la Secretaría de Estado de Cultura y remitida a la UNESCO a través de la embajadora ante ese organismo, Laura Faxas. En el transcurso del año 2005 recibimos retroalimentación de la Sección de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO y, como consecuencia de ello, el proyecto inicial recibió algunas modificaciones incluyendo las del video documental elaborado como parte del expediente.

Hecho esto, aguardamos pacientemente el veredicto del jurado, que se produjo el 25 de noviembre pasado. Los Guloyas son un grupo de actores danzantes y músicos que representan obras de teatro asociadas al folklore inglés medieval y a elementos culturales de origen africano. Sus ancestros procedían de las pequeñas islas angloparlantes: St. Kitts-Nevis, Anegada, Antigua, Dominica, Monserrate, Tortola, St. Vincent y otras. Estos inmigrantes llegaron a la República Dominicana a trabajar como obreros y técnicos en la industria azucarera a finales del siglo XIX y principios del XX, en momentos en que esta industria sufría un fuerte colapso en las islas británicas del Caribe y, en cambio, experimentaba un gran auge en la región Este del país. Al llegar a la República Dominicana, a estos inmigrantes se les endilgó, despectivamente, el mote de cocolos. 

Este nombre, sin embargo, es hoy motivo de orgullo. Y es que los cocolos han hecho grandes aportes a la cultura dominicana. Se les reconocen contribuciones importantes en los aspectos religioso, educativo, de asociacionismo, gremial y sindical, culinario, deportivo y, de forma relevante, teatral y musical. 

Religión y educación 

En lo religioso, fundaron iglesias reformadas bien arraigadas en la región Este: la episcopal, la moraviana, la metodista africana y otras. En el renglón educativo establecieron sus propias escuelas en tres modalidades: parroquiales o escuelas de misión, escuelas privadas y de hogar, donde las clases se impartían en inglés con libros propios. 

Era una escuela con educación de corte religioso, un tanto rígida y de estricta disciplina, que utilizaba el teatro como recurso pedagógico. Seguía las tradiciones académicas del Caribe inglés. Se hicieron famosos algunos educadores de los primeros tiempos, tales como George Hodge, Edward Jones, Selvin Lucas, Caines Thomas y Falkner. Desde finales del siglo XIX los cocolos desarrollaron el asociacionismo con la fundación de sociedades benévolas que se caracterizaban por la ayuda mutua y el cumplimiento de funciones culturales. Entre éstas se destacaban la Young Man and Women Trial, la Excelsis Benevolent, la Energetic Benevolent, la Eton Benevolent, la Melodrama Benevolent y la All-Seen Benevolent. Asimismo, los cocolos fundaron logias, como la Experience Lodge, con ceremonias en inglés; establecieron los primeros gremios y sindicatos del país; organizaron las primeras huelgas y paros; y estuvieron conectados con el movimiento político de Marcus Garvey denominado Back to Africa Movement, conocido como la United Negro Improvement Association (UNIA). En el aspecto gastronómico, la comida cocola es bien conocida, con platos como yaniqueque, domplin, fungi y calalú. En lo deportivo, las energetic associations tenían entre sus propósitos desarrollar el deporte. Hoy son bien conocidas figuras deportivas del béisbol como Milton Semper, Rico Carthy, Alfredo Grifin, Chico Conton, Ricardo Joseph y Jorge Bell que salieron de esa cantera. 

Los cocolos sobresalen, sobre todo, por sus contribuciones culturales en el teatro, la danza y la música. Sus dramas de combate son reminiscencias de las tradiciones medievales de Inglaterra, cultivadas en las islas británicas del Caribe y traídas a la República Dominicana, adonde llegaron mezcladas con elementos africanos aportados por los esclavos y sus descendientes, que trabajaban en las plantaciones azucareras de la colonia. Los orígenes británicos de estas representaciones pueden observarse, por ejemplo, en la obra de Richard Johnson, Seven Champions of Christendom, publicada en 1596. Los temas medievales fueron adaptados a las exigencias políticas del siglo XVIII y XIX, tal como la piez teatral denominada The Bull, sobre los vanos esfuerzos de resurrección de un doctor campestre, y otras conocidas como David and Goilath, Moko-Jombies, Giant Despair y Mommies o Momises.

El nombre de Guloyas 

Actualmente la pieza más representada es, sin duda, Wild Indians, que es posiblemente una transformación de la pieza Cowboys and Indians, todavía representrada en St. Kitts-Nevis, que contiene ahora una especie de síntesis de las demás piezas. David and Goliath, la pieza más afamada, es la que da nombre a los Guloyas. En efecto, este nombre proviene precisamente de Goliath, pronunciado en inglés “Golaiat” y transformado por el pueblo en “Guloya”. En esta pieza es característico el grito: “Goliath (Guloya) is dead”, Guloya está muerto o Guloya se murió. Pero las tradiciones cocolas no se limitan a las representaciones teatrales danzadas. Incluyen también Christmas carolings (canciones de Navidad), string or scratch band, niega business y masquerades en el período navideño y de año nuevo, tal como ocurría y ocurre, en parte, en las islas inglesas caribeñas. De estas tradiciones es muy singular el niega business, que algunos interpretan como “cosas de negros” o “cosas de nagos”. Mediante esta tradición se ejercía un control social sobre el comportamiento de los individuos. Se hacía una junta para analizar el comportamiento de la gente durante el año. Se iba a la casa de un fulano y, desde fuera, se le cantaban las cosas mal hechas por él; por ejemplo, el que había sido infiel a su pareja. El individuo, para librarse del grupo, ofrecía rápidamente de beber para que siguiera hacia otra casa. 

Un plan 

La propuesta presentada a la UNESCO contiene un plan de acción para la salvaguardia, preservación y promoción de la tradición del Teatro Cocolo Danzante. Incluye talleres para la conservación de la memoria social del grupo; la recuperación de las piezas teatrales; la enseñanza a niños, jóvenes y adultos de la música y la danza; elaboración de los instrumentos musicales y de los trajes del Teatro Danzante; fomento de la artesanía ligada a esta expresión cultural; producción de materiales educativos sobre esta expresión cultural; documentación sobre ella; elaboración de vídeos documentales y discos compactos musicales y celebración de un festival anual con participación de Los Guloyas y de artistas que se inspiran en su música y danza. El plan de acción supone el establecimiento de una escuela más formal del Teatro Cocolo Danzante. La proclamación de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella y del Teatro Cocolo Danzante de San Pedro de Macorís como Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, además de un honor para la República Dominicana, es un reto que compele a la realización de esfuerzos para la preservación, conservación y desarrollo de estas y otras expresiones culturales, que revelan la gran diversidad de la cultura dominicana.


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