GLOBAL N° 107 / Marzo, 2026
La IA y el Algoritmo
Ya sabemos que la inteligencia artificial generativa (IAG) no es original, como lo es la creación artística o literaria, pues ni piensa, ni imagina, ni sueña; y estas son cualidades humanas y factores del proceso creativo en el arte. Por lo tanto, no es absoluta sino relativa. De ahí que no posee emoción, ni pasión, ni conciencia, ni pensamiento autónomo y propio. Tampoco es libre y autónoma como los artistas y los escritores. Por tanto, no podrá reemplazar su mente creadora. Los contenidos que genera la IAG están fundamentados en modelos previos; por tanto, no posee voluntad creativa ni subjetividad, como la inteligencia humana. Todos sabemos que la IA procesa datos; por consiguiente, depende de las instrucciones humanas e informaciones previas para su entrenamiento. Salta a la vista que carece de la facultad de comprensión y de razonamiento acerca de los significados de las cosas y los fenómenos. No posee conciencia de la finalidad, sino que está sujeta a la inteligencia humana y al uso que hagan las personas.
La IA no produce variaciones autónomas: ni crea ni piensa por sí sola. Hace variaciones y versiones de modelos previos creados por el hombre. Más bien, combina patrones sin comprender el significado de los contenidos. Su intencionalidad es inconsciente: no reemplaza la reflexión y el entendimiento humano, aunque podría colaborar como instrumento de apoyo. Una máquina, por ende, carece de pensamiento propio y puede generar un lenguaje, pero sin comprenderlo. Es así que la IAG no puede producir inteligencia, ya que no posee cuerpo, ni forma, ni experiencia sensible del mundo exterior e interior. Noam Chomsky dijo que «El ChatGPT es un sistema de plagio altamente sofisticado que carece de pensamiento». En síntesis, la IA no podrá reemplazar la creatividad del hombre ni la condición de autor. En cambio, el escritor y el poeta pueden imaginar lo soñado, recrear lo imaginado, procrear lo creado y, sobre todo, tienen conciencia de su creación y de su obra creada; también, del oficio y del lenguaje verbal. Ahora bien, ¿puede la IAG reemplazar al hombre, fuera del arte y la creatividad, pero dentro del ámbito de la ciencia y tecnología?
Global, en este número especial, ofrece sus páginas para generar un debate, desde diversas perspectivas, enfoques y puntos de vista, a favor y en contra; o, más bien, entre «apocalípticos e integrados». Todos sabemos el impacto que ha creado la IAG en la salud, la tecnología, la economía, el arte y la educación. De ahí que buena parte de este contenido procura encender el panorama intelectual y académico del país con artículos de especialistas y teóricos del tema, desde la filosofía de la tecnología, la informática, las ciencias y la filosofía.
