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Rosario Green: “La agenda de América Latina sigue siendo la integración”

por Katherine Acosta
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Estamos ante la primera mujer en ocupar el puesto de canciller de México y en la actualidad una de las veinte senadoras de ese país, y sin duda una académica que propone releer el pensamiento latinoamericano para que el hemisferio sobrepase la pobreza e inseguridad. La integración que propugna la doctora en Relaciones Exteriores Rosario Green va más allá de los acuerdos comerciales entre países, se trata de una agenda que enfrente de manera conjunta el narcotráfico, la trata de personas y la venta de órganos.

Da una mirada puntual a la familia y a la necesidad de que las políticas públicas suplan las carencias provocadas por la legión de madres que deben integrarse al mercado laboral para sostener a sus familias. La conversación transcurrió horas antes de que dictara la conferencia central del foro sobre “Cambios mundiales y los desafíos de la inserción internacional”, organizado por el Consejo Dominicano de Relaciones Internacionales de Funglode. Su propuesta de que América Latina mire más a Asia también se centra en su alma latinoamericanista.

Usted es la primera mujer canciller mexicana, ¿cómo lidió con ese reto?

Ser la primera canciller (1998- 2000) en un país donde hay más de cien millones de habitantes es el principal reto que he enfrentado en mi vida profesional. Antes de ocupar el cargo trabajé como subsecretaria para Asuntos Políticos de la Organización de las Naciones Unidas, cargo que implicó estar cerca del secretario general de la onu, Boutros Boutros Ghali. Cuando regresé a México, el presidente Ernesto Cedillo me dio la oportunidad de ser la primera canciller de mi país y se cumplió un sueño que tuve desde que decidí estudiar Relaciones Internacionales. Me sentía orgullosa de que México comenzara a tener más confianza en este enorme ejército de mujeres tan preparadas y listas para ocupar cualquier puesto.

¿Está preparada una mexicana para ser la presidenta de su país?

Para las elecciones de 2012, el Partido Acción Nacional (pan), organización que en la actualidad está en el poder, tiene entre sus precandidatos a una mujer; en contiendas electorales pasadas hubo dos ocasiones en las cuales participaron precandidatas mujeres, incluso en las elecciones de 2006 fue candidata una mujer de un partido socialista, hasta participó en los debates presidenciales. Creo que la participación de las mexicanas en política depende de que los partidos las apoyen. Esto lo demuestra que a nivel local, en los estados, hay varias mujeres gobernadoras. El PRI tiene a la gobernadora de Yucatán y también estarían contemplando una mujer para la jefatura del Gobierno del Distrito Federal, una entidad muy poderosa porque ahí vivimos muchísimos mexicanos y ha estado gobernado por la izquierda durante mucho tiempo. El PRI también tiene posibilidades de que una mujer alcance la Presidencia de la República.

Su trayectoria política es amplia, en la actualidad es senadora.

Tras ser canciller de México acumulé experiencias, por ejemplo, fui la secretaria general de mi partido, el PRI, en época de elecciones presidenciales. Aunque en ese año perdimos los comicios, pues el partido estaba dividido como organización política y la verdad no fuimos capaces de empujar un candidato único con todo nuestro respaldo. Formó parte de los 128 senadores que componen la Cámara del Senado y soy una de las veinte mujeres que tienen el rol de senadora. Soy una de las seis mujeres del pri en el senado.

¿Qué leyes ha promovido en el Senado? 

He trabajado mucho en promover aquellas leyes que puedan proporcionar una mayor importancia a los asuntos internacionales en México. Por esa razón promoví una Ley de Cooperación Internacional que crea la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de México. En la actualidad trabajo con una nueva Ley General de Tratados porque la que tenemos no incluye los acuerdos de libre comercio. Convencí primero a la bancada del pri y luego a la Cámara de Senadores de que era importante tener un solo cuerpo jurídico para darle más peso a esta última legislación. Soy muy optimista en cuanto a que sea promulgada pronto y que podamos tener una mayor reglamentación, más transparencia o más claridad, no solo en el ámbito de los tratados internacionales que no tienen que ser presentados en el Senado para ser ratificados, también en otros ámbitos como el de los acuerdos interinstitucionales y los ejecutivos, puesto que aunque algunos son muy pragmáticos otros pueden afectar el tema de la soberanía nacional, estos son muy importantes, para que el Senado pueda dar seguimiento a todos los temas que tienen que ver con la política exterior de México.

¿Qué podría hacerse en el Senado mexicano para enfrentar el narcotráfico?  

Lamentablemente en los últimos años el crimen organizado ha tomado un papel de enorme relevancia en México. Desde mi punto de vista una estrategia como la actual, que está concentrada única y exclusivamente en atacar al crimen organizado en México con la colaboración de Estados Unidos, está destinada al fracaso, porque no podemos circunscribir el tema del narcotráfico a la relación México-Estado Unidos, y no tenemos una estrategia que incluya además de Estados Unidos, a México, a América Central y al Caribe; si no somos capaces de dar seguimiento a esa zona que es tan vulnerable no vamos a ir muy lejos. Recordemos que en México, así como en los países de Centroamérica y el Caribe, la pobreza ha ido aumentando; es cada vez mayor el número de jóvenes sin esperanza, que no tienen un empleo o no pueden terminar su educación… La alternativa que va que quedando es el crimen, unirse al ejército de sicarios que son utilizados por muy poco dinero por los capos para poder cometer acciones terribles. 

¿A qué atribuye el poderío del narcotráfico en México?  

Desde mi perspectiva, veo que ha ocurrido por un manejo diferente al que en el pasado se daba al crimen organizado. En el pasado había captura de gente involucrada en el crimen organizado, hubo varias extradiciones a Estados Unidos, pero la concentración de las Fuerzas Armadas no estaba en la calle ni persiguiendo a los criminales. El Ejército Mexicano clausuraba las pistas clandestinas por donde llegaba la cocaína que nosotros no producimos y eliminaba de raíz los cultivos de amapola y marihuana. Debo reconocer que eran circunstancias diferentes, no había un consumo masivo de estupefacientes en México, hoy lo hay. Los narcotraficantes decidieron no pagar el dinero, sino con drogas y para convertir esa mercancía a dinero en efectivo la corrupción se hizo aliada: se multiplicaron los vendedores más pequeños de drogas. En la última década, al tomar la decisión de dar una batalla frontal contra las cabezas del narcotráfico, los mexicanos nos hemos dado cuenta de que por cada cabeza que se corta salen otras sietes y hasta diez, es como la hidra.

¿Cuál es la responsabilidad de Estados Unidos ante esta situación? 

Estados Unidos, aunque no tiene el nivel de pobreza de América Latina y el Caribe, sufre una crisis moral, pues tiene una sociedad donde el tema familia ha desaparecido. Me duele que Estados Unidos no tenga una campaña más seria de prevención del consumo de drogas, pues el consumo de estupefacientes es algo tan asumido que hasta está despenalizado en una serie de estados de la Unión y está despenalizado llevar en el bolsillo cierta cantidad de droga para consumo personal. Por igual, ni Estados Unidos ni México ni ningún país de América Latina o del Caribe ha trabajado de manera profunda el tema del lavado de dinero. Hay que quitarle el valor a la droga. Esa es parte de la estrategia internacional que puede asumirse, trabajar juntos Estados Unidos, México, Centro América y el Caribe. Ni siquiera estoy en contra de que eventualmente se despenalice el consumo de alguna de estas drogas, a mí me parece que el tabaco y el alcohol, que están totalmente despenalizados, pueden hacer tanto o más daño que la marihuana. Las medidas contra el lavado y la despenalización tocarían los activos financieros de los grandes productores.

¿Cuál ha sido la gran perdida de México en la guerra contra el narcotráfico?

En esta batalla contra el narcotráfico tenemos una lista enorme de bajas. Se dice que más de cuarenta mil personas han muerto, como si hubiera sido una guerra civil, y no se reduce exclusivamente al envío de drogas hacia el país consumidor por excelencia, que es Estados Unidos, se ha expandido a otros aspectos terribles del crimen organizado: la trata de personas, el secuestro, el tráfico de órganos vitales, de manera tal que estas mafias no solamente han crecido sino que han expandido sus actividades y se han convertido en aliados de quienes consumen esos productos que los pasan o lo exportan hacia el Norte (Estados Unidos). En esta terrible guerra, a México le ha tocado poner los cadáveres, poner los muertos, y esta corresponsabilidad que les hemos planteado a los estadounidenses no se da mas allá de cierta cooperación en cuanto a entrenamientos, de aviones no tripulados que cruzan el espacio aéreo mexicano para ver y fotografiar a los capos y sus territorios.

¿No se pierde la soberanía con estas acciones?

Hubo un descarado programa que consistió en una operación encubierta en la que el Gobierno mexicano no tuvo ninguna información y que consistió en hacer pasar armas por la frontera, supervisadas por los estadounidenses, con el ánimo de ver si a través de este contrabando se podía llegar a la fuente compradora de este armamento ilegal. Fue absolutamente absurdo pensar que hay un comprador o un monopolio que adquiere estas armas y luego las distribuye. Hay tantos compradores como bandidos, como mafiosos; lo único que logró este programa fue que el Gobierno estadounidense reconociera que había cometido un gravísimo error y una gran violación a la soberanía mexicana al encubrir una operación tan delicada que introdujo armas que se perdieron y no fueron recuperadas. Esto constituyó para los mexicanos, y particularmente para quienes estamos en la oposición, una violación de la soberanía. Lo denunciamos porque creemos que hay otras operaciones que quizá todavía no conocemos en toda su extensión, pues suelen ser acuerdos ejecutivos. ¿Cómo podemos evaluar las transacciones que ponen en entredicho la soberanía de los mexicanos, si el Estado mexicano no toma en cuenta los principios constitucionales ni al Senado que está encargado constitucionalmente de la política exterior?

¿Qué puede hacer la sociedad civil ante este caso?

[Recuerda el caso del Casino Royale y las 52 víctimas que murieron.] Se debe buscar con urgencia una estrategia que nos convoque a todos a erradicar no solamente la violencia, también la ignorancia y la inmoralidad de los sicarios que no tienen otro medio de ganarse la vida. Y ahí estamos tan involucradas las instituciones gubernamentales como la sociedad civil, tenemos que aprender a ser solidarios con una situación que nos lleva al caos, tenemos que colaborar para que nuestros jóvenes no se queden fuera del sistema educativo ni de la sociedad ni de la ley. Somos países donde la familia común y corriente ya no existe, o solo existen en minoría, hay muchas madres solteras que tienen que salir a trabajar y, por lo tanto, no están pendientes de qué hacen sus hijos. Una buena política pública debe convertirse en sustituta de la madre que trabaja, tiene que haber una escolaridad obligatoria para los muchachos hasta el nivel de universidad, un lugar donde puedan hacer deportes, actividades de la juventud, y que no anden en la calle siendo de alguna manera convidados a unirse al crimen. Pero se requiere que nuestros gobernantes se sienten a pensar y a canalizar recursos para luego convocar a la sociedad civil.

¿Cuál es su planteamiento para que los países de América Latina y el Caribe puedan superar la pobreza e insertarse en el mercado mundial?

Uno de los principales cambios tiene que ver con el hecho de que la recesión de Estados Unidos y Europa pone al Atlántico en una situación muy complicada y hace que este desplazamiento del crecimiento y de las decisiones económicas hacia el Pacífico se convierta en un hecho cada vez más contundente. Hoy por hoy, las economías de América Latina y Asia son las que están creciendo, pues han logrado contener el impacto de las crisis, mientras que la de países más poderosos, como Estados Unidos o los que conforman la Unión Europea, presentan más fragilidad. De forma tal que esa transformación tiene que llevarnos a alguna consecuencia fundamental en América Latina: buscar una inserción en Asia.

¿Qué debemos aprender de los países asiáticos?  

Lo que tenemos que aprender de países como India, Indonesia, Singapur, Malasia y la propia China es que lo que hace que estos mercados nacionales sean los de mayor crecimiento es una mejor distribución del ingreso. Hay que enfocarse en los mercados internos y hacia la necesaria distribución más equitativa del ingreso para que consuman nuestros productos y no condenarnos solo a exportar. Hoy todo el mundo quiere exportar, y bueno, ¿quién importa, entonces?, tenemos que atender a nuestros mercados nacionales porque necesitamos reducir la brecha y solo si habilitamos a las clases más desfavorecidas a poder consumir lo que se produce nacionalmente podremos decir que hemos puesto una política económica con sentido social y que hemos distribuido el ingreso, que hemos profundizado verdaderamente en el tema de la salud y la vivienda, y que hemos logrados que dominicanos, mexicanos y brasileños se incorporen a su país.  

¿Cómo podemos enlazar a los dominicanos del exterior? 

Ustedes los dominicanos, al igual que los mexicanos, dependen de las remesas. La migración es un fenómeno que llegó para quedarse, pero podría disminuir si tenemos una mejor distribución del ingreso y la riqueza de nuestros países, si generamos oportunidades que permitan que se queden los que tienen recursos y los que tienen capacidad de generarlos. Los que emigran son los que tienen capacidad empresarial aunque se vayan a cortar hierbas, pueden ser los pequeños y medianos empresarios; pero debemos apreciarlos en su dimensión humana, no solamente como acreedores; no los podemos ver solamente como generadores de divisas, tenemos que verlos como personas que eventualmente retornarán con mejores conocimientos y capacidades.

¿Está asociado este empuje a la mayor visibilidad de los líderes de América Latina?

América Latina sigue creciendo, pero tiene que aprender la lección del pasado. Fuimos exportadores de productos primarios y no nos desarrollamos… Tuvimos que esperar a que vinieran a decirnos que habría que sustituir las exportaciones por productos manufacturados o ensamblados. Ahora hay que dar el gran salto, ya no solo ser ensambladores de automóviles, como México, sino ser productores del software que utilizan esos autos.  

¿Cuál debería ser entonces la agenda de América Latina?

La integración latinoamericana y caribeña es la agenda. Hay muchos ejemplos parciales de integración: Mercosur, Alba, Caricom, pero tenemos que intentar la gran integración. Europa unió a sus países del este con los del oeste, y los países del Este europeo no tenían mercados, eran comunistas. Polonia, por ejemplo, hoy está creciendo más que España. Creo que América Latina y el Caribe tienen muchas más posibilidades porque estamos conectados por una tradición común, por un idioma común.


1 comment

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