Revista GLOBAL

Impacto del coronavirus

by Dilenia Medina
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Este artículo aborda un breve relato histórico de algunas epidemias, en particular el coronavirus,1 así como sus efectos en el mundo en todas las áreas. No es solo un problema médico, sino que se extiende a los determinantes sociales y a los aspectos ecológicos, por lo que se advierte que la problemática tiene diversas aristas, es un problema multicausal con consecuencias imprevisibles.

Los seres humanos han coexistido con las enfermedades desde los inicios de la humanidad. En los momentos actuales, la pandemia del SARS-2-COV (COVID-19) constituye un tema de estudio no solo de epidemiólogos sino que abarca un abanico más amplio que presenta diversas aristas, tratado desde la interdisciplinaridad que incluye médicos, paleontólogos, arqueólogos, antropólogos, virólogos, psicólogos, sociólogos, filósofos, politólogos, historiadores, economistas y demógrafos ecologistas y bioeticistas. 

Breve histórico de las epidemias 

La palabra coronavirus está referida a toda una familia de virus así denominada porque sus membranas poseen puntas en forma de corona. De acuerdo con la OMS: «Los coronavirus (COV) son una amplia familia de virus que pueden causar diversas afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como ocurre con el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el que ocasiona el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV). Un nuevo coronavirus es una nueva cepa que no se había encontrado antes en el ser humano» (2020). Por lo antes expuesto, es importante establecer brevemente los antecedentes históricos del virus y las principales epidemias de los coronavirus. Por tanto, es dable iniciar con el estudio del Instituto Max Planck acerca del origen de las pandemias ocasionadas por la yersinia pestis.

Científicos del Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia de la Humanidad2 (2018) de Alemania plantean que estos fenómenos obedecen a la presencia de la bacteria Yersinia pestis (antes Pastourella pestis). En su planteamiento explican que probablemente fue introducida en Europa a partir de las migraciones de los nómadas de las estepas euroasiáticas durante la Edad de Piedra, hace cinco milenios. Exponen que las primeras manifestaciones históricas de la bacteria se remontan al periodo Neolítico3 y la Edad de Bronce. 

La primera epidemia de coronavirus se ubicó en Grecia, denominada la peste de Atenas o peste del Peloponeso en el siglo V a. C. (Castañeda y Serpa, 2020), en tiempos de Pericles, enfermedad que provino de Oriente y llegó a Atenas por el puerto de Pireo a través de barcos comerciales. Ante la epidemia, los habitantes creyeron que los dioses los castigaban abandonándolos a su suerte. La peste llegó en oleadas y terminó con la «edad de oro de Pericles».

Más adelante, en el siglo VI se produjo la peste de Justiniano, epidemia cuyos efectos se propagaron al Imperio Romano de Oriente5 y que determinaron su caída, extendiéndose también a demarcaciones de Europa, Asia y África durante los años 541 al 543, provocando la muerte de 50 millones de personas. Investigadores de Alemania dirigidos por Mark Tucker en el 2012 establecieron que dos esqueletos del cementerio de Aschheim, en Baviera (en terrenos agrícolas), enterrados hacia 570 fallecieron a causa de la enfermedad provocada por la Yersinia pestis (2015).

Ocho siglos más tarde, en el periodo 1347- 1351, la peste negra o muerte negra hizo su aparición en Europa mediante la Yersinia pestis, transmitida a través de las pieles de marmotas (Gracia, 2020), penetrando por las rutas comerciales desde Asia Central y extendiéndose a todo el continente por la Ruta de la Seda hasta Crimea (Caffa),6 pasando luego a los puertos del sur como Génova, Marsella o Barcelona y dejando una estela de muerte de aproximadamente 60 millones de personas (Álvarez, 2018). En ese momento, el elemento religioso se puso de manifiesto (al igual que en Atenas) pues se creyó que la peste era un castigo divino. Además, se buscó un culpable: la comunidad judía, lo que provocó matanzas de judíos en ciudades europeas. El investigador y biólogo Nils Stenseth (2015), de la Universidad de Oslo (Noruega), plantea que «las variaciones climáticas en las estepas asiáticas» provocaron las oleadas de la peste negra.

En el siglo XX otra epidemia ocurrió durante la Gran Guerra, en 1918. Fue la influenza española, que según Mata (2017) comenzó en 1917, se originó en Estados Unidos, con una secuela de 50 millones de personas muertas. La propagación del virus cursó, generalmente, en campamentos militares y el contagio aumentó con la vuelta a casa de los soldados por los viajes realizados entre países. El síndrome respiratorio agudo grave, SRAG (SARS por sus siglas en inglés), fue una epidemia que se produjo en Asia Oriental (Cantón, China) en el 2002. Siendo una enfermedad nueva, su propagación fue rápida y afectó a una amplia región con los consecuentes efectos negativos en la economía mundial (OMS, 2003). Este virus se propagó a otros países mediante vías aéreas y terrestres por medio de personas infectadas.

En el 2012 surgió el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), enfermedad producida por un nuevo coronavirus (el MERS-COV), el cual fue detectado inicialmente en Arabia Saudita (80% de muertes, OMS). 

Los coronavirus mencionados anteriormente, de acuerdo con las investigaciones del equipo interdisciplinar del Instituto Max Planck, «emergieron de reservorios animales para causar epidemias de alcance mundial o pandemias», es decir, produciendo zoonosis.7 

Asimismo, el SARS-2-COV (COVID-19) es un coronavirus que, al igual que los anteriores, es una enfermedad infecciosa de carácter vírico zoonótico que se origina en Wuhan (China) en diciembre del 2019 por transmisión de animales a humanos. Los investigadores continúan trabajando diversas teorías acerca de la enfermedad y los diagnósticos posibles, así como sus diversos síntomas. 

Sin embargo, aún no se dispone de los recursos necesarios para enfrentar la pandemia del SARS-2 que produce la enfermedad COVID-19, por lo que se han involucrado científicos en diversos lugares del planeta para encontrar una vacuna o un tratamiento eficaz. 

Sin embargo, los científicos internacionales, además de los del Instituto Max Planck, participantes en investigaciones acerca de las zoonosis, no han logrado establecer mediante cuáles procesos la bacteria alcanzó la virulencia que presentó en las epidemias que produjo.

La preocupación de los científicos por lo que vislumbra el futuro Actualmente, investigadores de todo el mundo, y específicamente de China, Estados Unidos y Australia, están utilizando la plataforma Beacon de Berkeley Lights+8 para combatir la COVID-19 en búsqueda de vacunas y tratamientos adecuados. Esta situación fue prevista por cientistas sociales de Europa y Estados Unidos que pueden considerarse visionarios y con gran influencia en la Sociología del Cambio. El considerado futurólogo Alvin Toffler, con su idea de la sociedad de la información y el impacto de los cambios tecnológicos rápidos (1982); el sociólogo Ulrick Beck, quien vislumbró la incertidumbre, inseguridad y riesgos tecnológicos que viviría la sociedad (1998); Giddens aportó con su análisis de las trasformaciones de la sociedad contemporánea (1995); Bauman expuso el cambio de las realidades y externó su visión de la sociedad de consumo (2004); David Quammen manifestó que se produciría el contagio de enfermedades de animales a humanos y sostuvo que la próxima pandemia sería causada por un virus zoonótico (2012). De su parte, Sergio Bitar y Daniel Zovato (2020) argumentaron que, en la crisis causada por el virus, el estrés no solo impacta a los gobiernos y los sistemas de salud, sino también a la economía, el empleo y otras áreas de la sociedad. En tal sentido, Medina (2020) expuso: «Los cambios que se avecinan en el mundo y, por tanto en el país indican el surgimiento de un nuevo paradigma». Asimismo, Beck advirtió las consecuencias en todos los órdenes, afirmando lo siguiente: 

«El efecto secundario inadvertido de la socialización de la naturaleza es la socialización de las destrucciones y amenazas de la naturaleza, su transformación en contradicciones y conflictos económicos, sociales y políticos: las lesiones de las condiciones naturales de la vida se transforman en amenazas médicas, sociales y económicas globales para los seres humanos, con desafíos completamente nuevos a las instituciones sociales y políticas de la sociedad mundial superindustrializada» (1998, p. 89).

Edgar Morin, al hablar acerca de la pandemia, sostuvo: «El virus ha desenmascarado esta ausencia de una auténtica conciencia planetaria» (Morin, 2020).9 Desde su visión explica que el capitalismo ha desencadenado los problemas que prevalecen en el planeta con el aumento de las desigualdades e inequidades. Expone además: «Por eso, hoy es necesario favorecer la construcción de una conciencia planetaria bajo su base humanitaria: incentivar la cooperación entre los países con el objetivo principal de hacer crecer los sentimientos de solidaridad y fraternidad entre los pueblos».

En la línea de la bioética, Diego Gracia (2020) explica la «nueva normalidad» asumiendo que no habrá tal, las personas quieren volver a lo que había antes de la pandemia y al referirse a esta advierte: «El ser vivo y el medio constituyen una unidad indisoluble. También en el caso de la especie humana. Cada ser vivo tiene su propio medio, al que está adaptado, de modo que ambos coexisten en equilibrio. Los problemas comienzan cuando se rompe el equilibrio, es decir, cuando una especie invade el espacio de otra» (Gracia, 2020). Y continúa sosteniendo: «Las epidemias no son fenómenos naturales sino humanos. Los seres humanos somos los causantes de las epidemias. En el origen suele estar la falta de respeto hacia los equilibrios ecológicos. 

[…] Lo que está en juego no es solo la humanidad, la vida humana, es la propia supervivencia biológica» (Gracia, 2020). 

Esto significa que el avance del progreso y el desarrollo de la tecnología han provocado cambios sustanciales en el planeta. Se observa que en la era de la globalización, la movilización de los seres humanos es más rápida, por tanto, los virus también se mueven a igual ritmo. Entonces, se explica que la epidemia de la COVID-19 se haya producido más rápidamente en el mundo actual que otras epidemias de épocas anteriores, provocando una crisis global. 

En la línea de la bioética,10 Suazo se refiere a la esperanza como un elemento importante que hay que seguir construyendo: «[…] la esperanza posible con reglas nuevas, aparentemente desde distintas visiones, cultivando ideas del bien […] A tiempo de pactar con la naturaleza, reconociendo e instrumentando políticas que respeten su identidad y límites» (2020).

Consideraciones finales

En definitiva, estas epidemias/pandemias han provocado grandes cambios en el planeta no solo en la salud, sino económicos, sociales, demográficos, políticos y culturales. En lo que los científicos están de acuerdo, es que a partir de la evolución del coronavirus el mundo ha experimentado cambios trascendentales en todos los órdenes. Lo que igual se vislumbra en la actualidad. 

El impacto de la COVID-19 ha llevado a un aumento de la pobreza en detrimento de las condiciones de vida de los más vulnerables. En términos económicos, a nivel mundial implica la pérdida de empleos formales, la disminución de empleos informales, el quiebre de los sistemas de salud, los problemas en educación y sobre todo un deterioro de la calidad de vida, implicando también cambios culturales. La pandemia puede contagiar a todos, pero las condiciones materiales no son las mismas para todos, la brecha entre ricos y pobres se profundiza cada día.

En la propagación de epidemias/pandemias hay que destacar elementos importantes: en principio, los cambios climáticos que obligaron a poblaciones a emigrar y el intercambio comercial y, además, actualmente los viajes turísticos. 

Frente al escenario descrito es relevante decir que se está ante una crisis global que pone de manifiesto la preocupación de los científicos por el cuidado de la naturaleza, por su dignidad, y la labor de la ciencia respecto a los riesgos tecnológicos que se plantean.

En todas las etapas ocurre una relación entre epidemias y política, que indica la necesidad de establecer nuevas reglas para la convivencia. Otra relación importante ocurre entre las variaciones climáticas y el desequilibrio de la naturaleza. La definición de la vida queda puesta de manifiesto y abre una situación de incertidumbre moral sobre la cual hay que buscar respuestas equilibradas.

En este punto, los seres humanos deben reconocer que la naturaleza tiene dignidad y merece respeto. En términos ecológicos, debe educarse en el respeto a la Tierra y entender que, además de ciudadanos del mundo, somos habitantes planetarios (Medina, 2020). Planeta compartido entre todos los seres vivos.

La pandemia del coronavirus ha producido una situación de desesperanza, de incertidumbre, de no saber qué depara el futuro y que conducirá a la «pandemia de la soledad» (Cambero-Rivero, 2020). De ahí la importancia de seguir reflexionando acerca de la incertidumbre.

Entre los desafíos a enfrentar, hay que recalcar que es imprescindible la solidaridad de los pueblos, la construcción de nuevos valores y un pacto social que posibilite la colaboración entre países para contribuir al equilibrio humanidad-naturaleza y asumiendo el principio de la responsabilidad (Jonas, 2004) y la concienciación ética en las transformaciones que ocurrirán en el futuro. 

Referencias bibliográficas

 Beck, U. (1998). La sociedad de riesgo. (Título original: Risikogesellschaft. Aufdem Weg in eine andere Moderne. Publicado en alemán por Suhrkamp, Francfort del Meno, 1986. Traducción: Jorge Navarro, Daniel Jiménez y M. Rosa Borras). Barcelona. Paidós. 

Benecditew, O. (2011). La peste negra, 1346-1353: la historia completa. (The Black Death, 1346-1353: The Complete History, traducción de José Luis Gil Aristu). Madrid: Ediciones Akal. 

Castañeda Gullot, C. y Ramos Serpa, G. (2020). Principales pandemias en la historia de la humanidad. Revista Cubana de Pediatría, 92 (supl. especial). 

Gracia, D. (2020). La pandemia insostenible. Fundación Deliberar. 

Jonas, H. (2004). El principio de responsabilidad: ensayo de una ética para la civilización tecnológica (2.ª edición). España: Editorial Herder. 

Mata, S. (2017). Cómo el ejército americano contagió al mundo la gripe española. 

Madrid: Ediciones Amanecer. 

Medina, D. (2020). El COVID-19 en República Dominicana: sus implicaciones psicosociales y bioéticas. República Dominicana: Observatorio Político Dominicano. 

Suazo, M. A. (2020). De la aproximación a la tragedia a la ética de la esperanza. «Tiempos de pandemia». Ponencia IV Congreso de Bioética. República Dominicana. 

Toffler, A. (1973). El shock del futuro. (Título original: Future Shock, 1970. Traducción de J. Ferrer Aleu). Barcelona: Plaza y Janes. 

Notas 

1 En el artículo no se abordan otras epidemias, se refiere solo a epidemias generadas por los coronavirus, debido a la pandemia actual. 

2 Este Instituto pertenece a la red de Sociedad Max Planck, que consta de 80 institutos en toda Alemania y se extiende a otros países europeos y Estados Unidos, dedicados a la investigación en las ciencias naturales, sociales y humanas. 

3 Etapa en que llegaron los primeros agricultores de Oriente Próximo. 

4 Los investigadores Johannes Krause, Kirsten Bosy y Marcel Keller, a partir del estudio del ADN de restos humanos de 3,800 años de antigüedad, encontraron cepas de la bacteria y analizaron dos genomas que sugieren su origen de la Edad de Bronce para la peste bubónica. 

5 Imperio bizantino. 

6 Actual Feodosia, ciudad portuaria de la península de Crimea. 

7 Según la OPS-OMS (Chile), la zoonosis es una enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible al ser humano en condiciones naturales. 

8 Berkeley Lights, Inc., líder en selección celular, está trabajando con universidades y centros sanitarios de Estados Unidos, China y Australia que intentan crear vacunas y tratamientos contra la COVID-19, la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 o coronavirus. 

9 Entrevista a Edgar Morin por Nuccio Ordine, en El País, 11 de abril de 2020. 

10 La bioética no desde la medicina, sino considerada como una disciplina que incide en las diversas áreas de la vida planetaria.


Global es una publicación de la Fundación Global Democracia y Desarrollo y su Editorial Funglode. Es una revista bimestral de naturaleza multidisciplinaria, que canaliza las reflexiones sociales y culturales, acorde con el pensamiento y la realidad actual, elevando de este modo la calidad del debate.

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