Revista GLOBAL

Elecciones 2010: reglas, novedades, y votos cruzados

by Shatterson Cuello
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Este texto tiene dos grandes objetivos, el primero es analizar las reglas de juego puestas en práctica en el pasado proceso electoral, y el segundo es estudiar los subsistemas de partidos de las plazas de mayor número de electores, plazas donde el triunfo electoral ha decidido tradicionalmente las elecciones presidenciales y congresuales. La hipótesis es que la configuración del sistema de partidos resultado de las elecciones congresuales y municipales condiciona las estrategias a seguir en las elecciones presidenciales, y este condicionamiento hace que sea un tipo de estrategia y no otra la más factible de ganar las elecciones. Los elementos que subyacen en esta hipótesis son varios; sólo se mencionan algunos por ser los más importantes: la existencia de más de un electorado y múltiples subsistemas locales de partidos, la existencia de dos niveles de elección, el sistema de partidos es resultado y condición de las estrategias electorales aplicadas por los partidos. Las circunscripciones que serán objeto de estudio comprenden al Distrito Nacional y las siete provincias de mayor población electoral: Santo Domingo, Santiago, La Vega, San Cristóbal, San Pedro, San Francisco y Puerto Plata. La primera parte del ensayo está dedicada a las reglas de juego y sus novedades, y pretende ser una síntesis del marco institucional en el que se desenvolvieron las elecciones. La segunda parte analiza el sistema de partidos y las estrategias utilizadas en las plazas de mayor población de electores.

Reglas del sistema electoral La estructura del Poder Legislativo de la República Dominicana es bicameral, es decir, se divide en dos: por un lado está el Senado de la República, compuesto por 32 senadores, elegidos a razón de uno por cada provincia y uno por el Distrito Nacional; por el otro, la Cámara de Diputados, formada por 183 diputados, 178 elegidos por circunscripción territorial y cinco elegidos a nivel nacional por acumulación de votos, preferentemente de partidos, alianzas o coaliciones que no hubiesen obtenido escaños y hayan alcanzado no menos de uno por ciento de los votos válidos emitidos. Los senadores y diputados son elegidos por cuatro años (seis en el caso excepcional 2010- 2016). Tanto senadores como diputados tienen un sistema de elección propio, lo que hace necesario que los métodos para traducir los votos a escaños difieran uno del otro. En primer lugar observemos el sistema de elección de los senadores: mayoría relativa o simple y circunscripciones uninominales. La elección por mayoría relativa o simple se refiere a la fórmula que traduce votos a escaños, considerando ganador a aquel candidato que simplemente obtenga la mayoría de los votos, sin necesidad de que sea una ventaja absoluta. Por circunscripciones uninominales se entiende que sólo hay una curul en juego, por tanto, los partidos sólo presentan una opción al electorado. Es importante señalar que la circunscripción electoral de los senadores es la provincia. El sistema de elección de los diputados se basa en: representación proporcional, método D’Hondt, listas cerradas y desbloqueadas y circunscripciones plurinominales. Es un sistema más complejo que el de los senadores. El sistema de representación proporcional se refiere a la fórmula de traducir votos a escaños repartiendo los cargos proporcionalmente a los votos obtenidos por cada partido. Para la repartición de los asientos en la Cámara de Diputados, las autoridades electorales utilizan el método D’Hondt.

El método D’Hondt es una fórmula matemática que se utiliza para convertir votos en escaños. La herramienta permite repartir los cargos dividiendo el total de votos que obtiene cada partido por los números naturales, (1, 2, 3,…, etc.). Los escaños disponibles se van asignando a los cocientes más altos hasta que se agoten. Las listas cerradas y desbloqueadas2 permiten que el elector elija el candidato de su preferencia de una lista que le presenta el partido. Los votos concedidos a los diputados se transfieren al senador, no ocurriendo así, si pasa lo contrario. No obstante, la cantidad de votos que obtiene el partido determina la cantidad de escaños que le corresponden.

Los votos individuales que obtienen los candidatos a diputados determinan cuál se queda con los escaños que corresponden a su partido. Las circunscripciones para la elección de diputados son plurinominales porque en estas se eligen dos o más candidatos. En cada provincia debe haber al menos dos diputados. En el caso de los diputados de acumulación nacional, tendrán como circunscripción todo el territorio nacional y su lista será cerrada y bloqueada. Este tipo de lista no permite que el elector escoja los candidatos, sino que serán propuestos en orden del uno al cinco por los partidos políticos.

La Ley 37-103, en su artículo cuatro, dicta que los cargos a diputado nacional serán otorgados a los partidos que obtengan más de 1% de los votos a nivel congresual y no hayan obtenido ningún diputado. Los diputados al Parlamento Centroamericano serán presentados en el mismo tipo de lista y con carácter nacional, pero los cargos serán repartidos sin darles prioridad a los partidos pequeños. En el plano municipal, al igual que en el nivel congresual, se utilizan varios sistemas de elección. Los alcaldes son elegidos por mayoría relativa o simple, tal y como se hace con los senadores. Las circunscripciones son uninominales, pero se reducen al municipio. Para la elección de los regidores se utiliza un sistema de representación proporcional. En este nivel son utilizadas listas cerradas y bloqueadas. El elector no puede elegir a un candidato específico, sino que debe votar por toda la lista. La fórmula electoral es el método D’Hondt. En las elecciones municipales también se eligen directores de distritos municipales. Son escogidos mediante igual sistema que los regidores, la diferencia es que los candidatos no están presentados en la boleta, como ocurre con los diputados nacionales y para el Parlamento Centroamericano.

La ley electoral 275-97, con el objeto de que los ciudadanos que resulten electos en las elecciones sean una verdadera representación del sector de los habitantes que los eligen, establece que las elecciones nacionales para elegir diputados y regidores se hagan mediante circunscripciones electorales. El artículo 80 de la citada Ley señala que las circunscripciones electorales partirán de la división en cuarteles, secciones y parajes que han sido implementados por la Junta Central Electoral, asignando la cantidad de diputados y regidores correspondientes de conformidad con el número de habitantes. Se toma en cuenta que la suma de los representantes por circunscripciones electorales debe coincidir con la cantidad que tiene derecho a elegir en la división política correspondiente, según lo que establece la Constitución de la República. Para las elecciones congresuales, las circunscripciones deben tener 50,000 habitantes o fracción no menor de 25,000, y pueden cubrir territorialmente más de un municipio, siempre garantizando que por la provincia no haya menos de dos diputados al Congreso.

Las provincias divididas en circunscripciones para las elecciones congresuales están en la tabla. La barrera electoral designa la cantidad mínima de votos requeridos a un partido político, sea en una circunscripción o a nivel nacional, para que pueda participar en la asignación de escaños. Puede ser legal o implícita (Aquino, 2007). La legislación electoral dominicana no establece una barrera electoral (explícita), por lo que todos los partidos que obtengan votos pueden participar en la distribución de los cargos. No obstante, se considera que existe una barrera implícita o natural, por el tipo de fórmula y el tamaño de las circunscripciones.

Novedades, reglas y democracia 

El proceso electoral, que concluyó recientemente con la proclamación de los ganadores y la entrega de certificados promovida por la Junta Central Electoral, mostró una nueva experiencia fruto de la promulgación de la Constitución el 26 de enero que, entre otros planteamientos novedosos, consigna elementos trascendentales como la elección del diputado nacional por acumulación de votos y la ampliación del período legislativo y municipal de cuatro a seis años, para unificar las elecciones presidenciales, congresuales y municipales en el año 2016. Este proceso dejó en la percepción pública, recogida en las distintas encuestas de opinión a nivel nacional, en los medios de comunicación, como aglutinadores de estas percepciones, y finalmente en los resultados electorales, que los ciudadanos con derecho a sufragar están divididos en dos grandes partidos y un grupo de organizaciones minoritarias, que muchos llaman emergentes, satélites de los dos grandes partidos: el Partido de la Liberación Dominicana (pld) y el Partido Revolucionario Dominicano (prd).

Estas fuerzas emergentes potenciaron las posibilidades de triunfo de los partidos grandes del sistema. Sin embargo, los resultados de los últimos procesos electorales continúan apuntando a la construcción de un sistema bipartidista. Los resultados distancian a la tercera fuerza del sistema, el Partido Reformista Social Cristiano (prsc), que en el pasado proceso obtuvo el 6.1% de los votos, aunque logró cohesionar parte de sus resultados en la sustentación de aliado, en algunas demarcaciones, con el oficialista Partido de la Liberación Dominicana. El pld, que obtuvo con su estructura de aliados el 56% de las preferencias electorales ante el Partido Revolucionario Dominicano, con un 42%, se consolidó a nivel congresual, pues logró materializar el absoluto de los 32 escaños del Senado de la República y mayoría sustancial en la Cámara de Diputados y los cabildos del país. Una de las consecuencias inmediatas del pasado proceso electoral es la concentración del 96.8% de los escaños del Senado de la República en un solo partido. El Partido de la Liberación Dominicana obtuvo 31 senadores, el Partido Reformista Social Cristiano, uno, en cambio, el Partido Revolucionario Dominicano no tendrá representación en el Senado a partir del 16 de agosto, a pesar de ser la segunda fuerza del sistema, con 42% de los votos válidos en las pasadas elecciones congresuales.

Esta situación podría parecer una distorsión del sistema electoral dominicano, siempre que lo abordemos desde la representatividad, pero el sistema de mayoría relativa con circunscripciones uninominales, que es el mecanismo establecido para elegir a los senadores, tiende a la formación de mayoría. Es preciso aclarar que este efecto no es una consecuencia única del sistema de pluralidad establecido, sino de un conjunto de factores sociales y políticos de un determinado momento. Las desventajas que presenta este tipo de sistema es que permite que un candidato con apoyo de una minoría gane la curul. Sin embargo, en el proceso que acaba de transcurrir no generó este tipo de efecto, común cuando el electorado está fragmentado, ya que en la República Dominicana el voto ha estado concentrado en dos partidos en los últimas cinco contiendas. Otra desventaja para algunos y ventaja para otros es que un único partido con mayoría en el electorado puede obtener todos los escaños, con lo que se genera una sobrerrepresentación.

Los diputados nacionales El diputado nacional por acumulación de votos es una de las nuevas figuras aprobadas en la Constitución de enero. Esta señala, en su artículo 81 numeral , que cinco diputados se elegirán en circunscripciones nacionales por acumulación de votos, preferentemente de partidos, alianzas o coaliciones que no hubiesen obtenido escaños y hayan alcanzado no menos de uno por ciento de los votos válidos. Para su selección, los partidos políticos presentarán ante la Junta Central Electoral una lista de cinco candidatos, además de las candidaturas a diputados por provincias o circunscripciones. Las candidaturas se presentarán en lista cerrada y bloqueada,5 lo que significa que los electores cuando ejerzan el derecho al voto en la boleta congresual, también estarán votando por los diputados nacionales propuestos por el partido según el orden en que fueron presentados en la lista.

Para poder optar por la representación nacional, la Ley 37-10 dispone: 

1. Determinar la cantidad total de votos congresuales que ha obtenido cada agrupación política o alianza de partidos. 
2. Establecer qué partidos obtuvieron más de uno por ciento de los votos válidos emitidos. 
3. Establecer cuáles partidos no obtuvieron representación congresual y obtuvieron más de uno por ciento de los votos válidos emitidos.
4. Para la asignación de escaños se establece el siguiente método proporcional: “El primer escaño será ocupado por el partido que haya obtenido mayor votación, dentro de aquellos que han alcanzado más de uno por ciento (1%) de los votos y que no hayan logrado representación congresual; el segundo escaño será ocupado por el partido que haya obtenido la votación inmediatamente inferior a la del anterior, pero que su votación haya sido un uno por ciento o más, y así sucesivamente, hasta distribuir los cincos escaños. En el caso de que no alcanzaran a asignar todos los escaños a partidos con votación de uno por ciento o más y que no obtuvieron escaños, entonces se les asignará a los partidos que obtuvieron más del uno por ciento y que lograron escaños en el congreso. Los escaños serán asignados en función de uno por cada partido que obtuvo más del uno por ciento, hasta llegar a cubrir la totalidad de los cargos”.

Para entender qué posibilidad tiene un partido minoritario de obtener uno por ciento o más El número efectivo de partidos mide el número de partidos hipotéticos de igual tamaño que hay en un sistema de partidos. 55 a nivel nacional para optar por un diputado por acumulación, tomemos como referencia las elecciones que se han celebrado luego de promulgada la Ley Electoral 275-97.

En las elecciones de 1998 participaron siete partidos minoritarios, aliados a uno de los partidos mayoritarios, y cuatro fueron solos al proceso. Ninguno, aliado o no, obtuvo más de 1% de los votos a nivel nacional. El partido Unión Democrática fue el que más obtuvo (0.82%). Cuatro años más tarde, en las elecciones congresuales y municipales de 2002, estuvieron presentes quince partidos pequeños, de los cuales solo tres obtuvieron más de 1% de los votos totales. Uno de estosv, el Bloque Institucional Socialdemócrata (bis), fue aliado al Partido Revolucionario Dominicano (prd). El Partido Revolucionario Independiente (pri) realizó una alianza con otros partidos pequeños. En fin, solo el Partido Quisqueyano Demócrata (pqd) alcanzó un 1.31% sin tener ningún tipo de alianza. En el año 2006 ocurrió algo parecido, cuatro pasaron la meta del 1%, pero tres estaban aliados al Partido de la Liberación Dominicana (pld). Solo el Partido Revolucionario Social Demócrata (prsd) alcanzó 1.56% de los votos sin ningún tipo de alianza.

La primera experiencia de elección de diputados nacionales se efectúo el pasado 16 de mayo, y ningún partido minoritario sin alianza logró alcanzar el 1% que establece la Ley para obtener un puesto en la cámara de diputados. Cuatros partidos pequeños pasaron la meta, pero tres estuvieron aliados al pld y uno al prd. La representatividad de los partidos minoritarios en el Congreso Nacional no se logró, pues los Una de las consecuencias inmediatas del pasado proceso electoral es la concentración del 96.8% de los escaños del Senado de la República en un sólo partido. 56 partidos mayoritarios coparon dichas candidaturas, como era de esperar. Con estos resultados, es necesario preguntarnos si necesitábamos más diputados o una mayor representatividad. El espíritu de la Constitución recién promulgada busca crear mecanismos legales para que los partidos minoritarios puedan acceder a escaños en la cámara de diputados; sin embargo, la Ley podría estar asegurando o reservando estos escaños para los partidos mayoritarios. Deberíamos preguntarnos si verdaderamente un partido pierde su condición de minoritario al formar alianza con partidos mayoritarios. En doce años, dos partidos minoritarios han pasado de 1% de los votos totales sin tener una alianza, y solo uno lo ha hecho aliándose con otros partidos pequeños. En las elecciones presidenciales, ningún partido sin alianza ha sobrepasado la unidad en términos porcentuales. Si la finalidad de la Constitución es dar mayor representación y participación, igual debería buscar la Ley y el reglamento que regula esta disposición, de lo contrario podríamos estar creando barreras electorales que obstaculizan el acceso a escaños de los partidos minoritarios, y exponiendo a los partidos minoritarios a desaparecer.

Voto preferencial 

Un elemento que no es nuevo, pero sí muy cuestionado en el proceso electoral pasado, es el voto preferencial. Desde las elecciones congresuales y municipales de 2002, los diputados son elegidos a través del voto preferencial o lista cerrada-desbloqueada. Cerrada, porque solo nos permite ejercer el voto por un solo partido, y desbloqueada, porque permita elegir el candidato de su preferencia de la lista expuesta por el partido. El voto preferencial es un logro de la ciudadanía; se pudiera entender que es un elemento del sistema electoral que democratiza, que ofrece más capacidad de elección a los electores y, por ende, acerca al ciudadano a su representante. Pero también es cierto que conmina a una lucha interna en los partidos políticos que incentiva su debilitamiento, ofrece poca oportunidad a las mujeres y los jóvenes, aparte de la necesidad de grandes recursos para poder competir entre compañeros de partido. Por estas otras razones, es necesario que coloquemos el voto preferencial en agenda para las venideras reformas del sistema electoral dominicano.

Organismos rectores 

Las elecciones recién concluidas serán las últimas organizadas por la actual estructura organizacional de la Junta Central Electoral; de ahora en adelante esta se encargará únicamente de administrar los procesos electorales, y la función contenciosa pasa al Tribunal Superior Electoral. Este nuevo órgano tendrá la competencia de juzgar y decidir con carácter definitivo los conflictos generados por luchas internas y externas de los partidos políticos. Será independiente de la Junta Central Electoral, con lo que desaparece el estado de ser juez y parte.

Subsistemas de partidos, votos cruzados y resultados 

Las circunscripciones tratadas en este estudio comprenden las ocho provincias de mayor población electoral: Distrito Nacional, Santo Domingo, Santiago, La Vega, San Cristóbal, San Pedro, San Francisco de Macorís y Puerto Plata. El ensayo se enfoca en los niveles congresual y municipal, a través de la dimensión del sistema y subsistemas de partidos, de las reglas de juego, los resultados electorales y el fenómeno del voto cruzado.

El primer elemento concebido como dimensión del voto es el peso electoral de las circunscripciones. Tomando en cuenta el número de electores, las principales plazas electorales son: Santo Domingo con 20% de los electores, seguido del Distrito Nacional con 13%, Santiago 11%, San Cristóbal 5.51%, La Vega 4.74%, Duarte 3.65%, Puerto Plata 3.51% y San Pedro de Macorís 3.05%; acumulan en total el 64.76% de los electores dominicanos.Esta situación nos dice que los subsistemas locales de partidos en estas circunscripciones son cruciales para la conformación de las estrategias electorales de los partidos, no sólo por el número de electores que tienen, también por la influencia que las administraciones políticas locales de cada una de estas circunscripciones pueda tener.

En la provincia de Santo Domingo El índice de fragmentación6 de esta provincia en el nivel congresual y municipal nos dice en qué medida está disperso el poder político en el área, y cuál es el tamaño de los partidos. En las elecciones congresuales de 2002, la probabilidad de que dos electores votaran a partidos diferentes era de 0.70. Esta probabilidad se redujo a 0.65 en 2006 y alcanzó 0.66 en 2010. 

Cuando se desagregan los datos de los tres grandes municipios de esta plaza electoral, se verifica que la fragmentación tiende a disminuir, la competitividad7 es variable entre una elección y otra, y la concentración sigue aumentando. En el municipio Santo Domingo Oeste, las fuerzas políticas competidoras en el nivel municipal en las elecciones de 2010 muestran mayor nivel de polarización que en los otros municipios, esto se observa en la concentración del voto en la plaza (91.10) y en la fragmentación de 0.58.

El fuerte bipartidismo es una de las características que distingue al municipio Santo Domingo Oeste, tanto en el nivel congresual como en el municipal, en las elecciones de 2010. Además, el número efectivo de partidos en el nivel congresual es relativamente mayor, llegando casi a conformar electoralmente tres partidos, mientras que en el nivel municipal Santo Domingo Oeste es el único municipio en el que el número efectivo de partidos cae por debajo de 2.5, cosa que hace visible lo intuido más arriba. En el caso de Santo Domingo Este, el número efectivo de partidos (2.50) en el nivel municipal, la concentración y la fragmentación (0.60 y 83.31 respectivamente) muestran que se trata de una plaza electoral menos polarizada. Es llamativo el hecho de que en las tres plazas electorales de la provincia de Santo Domingo, las dos fuerzas exitosas en el nivel municipal tengan resultados electorales distintos, este escenario parece ser beneficioso para las fuerzas políticas en sus diferentes contextos.

El Distrito Nacional 

El Distrito Nacional es la segunda plaza de peso electoral en el sistema político dominicano, con 13% del electorado. El Distrito Nacional sólo tiene 10% de los votos válidos en las elecciones de 2010. La abstención juega un papel fundamental en esta diferencia, ya que alcanzó un nivel de 53%. La fragmentación en el sistema de partidos del Distrito Nacional en el nivel congresual tiende históricamente a la disminución, aunque en niveles inferiores al de la provincia de Santo Domingo. En 1998, este indicador era de 0.70, característico de un sistema de partidos con un número efectivo de partidos de 3.39, casi cuatro partidos electorales. En este nivel, comparado con la provincia de Santo Domingo, el Distrito Nacional es una plaza mucho más fragmentada en el nivel congresual; comparada con el nivel municipal, la fragmentación de este sistema local de partidos mantiene tendencias iguales o similares, aunque en el nivel municipal la fragmentación es relativamente menor. Sin embargo, en el nivel municipal el número efectivo de partidos creció en 2010 en relación con 2006; esto no es casual, ya que la fragmentación también creció en este nivel electoral. Lo característico de esta plaza es que el Partido de la Liberación Dominicana ha ganado bajo iguales condiciones de baja polaridad y número efectivo de partidos superior al bipartidismo perfecto. En las pasadas elecciones, el número efectivo de partidos en el nivel municipal y congresual es de 2.56 y 2.85, respectivamente, y ambos evidencian un proceso de crecimiento con relación a las cifras anteriores.

La provincia de Santiago 

En esta provincia, tanto en el nivel congresual como municipal, la fragmentación electoral ha crecido y la concentración tiene valores por debajo del resto de las otras provincias estudiadas, aunque ha ido en aumento, creciendo a una tasa menor que la fragmentación. Al igual que otras provincias, la competitividad varía de elección en elección durante los cuatro periodos estudiados. En el nivel municipal, en la elecciones de 2010 hubo un resultado interesante: alta fragmentación (0.72), por encima de las otras provincias, la más baja competitividad (19.99) y una concentración considerada normal (71.02). Este escenario se produjo en el nivel congresual, pero con distinto resultado. La formación política ganadora en las elecciones congresuales (pld) es distinta de la formación política ganadora en las elecciones municipales (prd). ¿Cómo podría interpretarse este resultado? Una explicación de este comportamiento es que los votantes se identificaron con los elementos coyunturales locales y la campaña electoral municipal.

Un elemento a considerar como prueba de lo anterior es que el número efectivo de partidos (3.41) resultante de las elecciones municipales es superior al bipartidismo y la competitividad es 19.9, o sea que la fuerza política vencedora ganó por un margen superior al que históricamente se observa en el sistema de partidos en el nivel municipal de esta provincia. Otro elemento a tomar en cuenta es que, fruto de la alianza, el candidato del Partido Reformista –que era a la sazón el síndico de Santiago– había sido elegido como resultado de las políticas de alianzas con los partidos pld y prd, en distintas ocasiones.

El electorado de Santiago de los Caballeros tiene una vasta experiencia en el fraccionamiento del voto para las elecciones congresuales y municipales. El candidato ganador es un candidato que hasta el último momento era dirigente de la fuerza política que resultó favorecida con la segunda votación del electorado municipal. Al contrario de esto, en las elecciones congresuales de 2010 el número efectivo de partidos (3.63), resultado de un fraccionamiento y concentración similares, alcanzó el puntaje más alto de las últimas cuatro elecciones de medio término en la provincia, y los resultados volvieron a favorecer al pld y a la coalición formada junto a este partido. En Santiago, la competitividad en las elecciones municipales de 2006 tiene una variación con relación a 2002, la tabla 7 explica que disminuyó en tres puntos, aunque no llegó a los niveles de 1998. Se observa, además, que la proporción en que decreció la competitividad fue menor que el crecimiento del índice de concentración. Lo anterior da indicios de que los resultados de las elecciones municipales de Santiago obedecen a la lógica de unas elecciones desviadas, fruto de las campañas electorales y de la evaluación de la gestión municipal de parte de un electorado que ya ha vivido la experiencia del voto dividido. Para demostrar esto basta con verificar los resultados electorales congresuales que le dan la victoria al pld y sus aliados, como antes había sucedido. Finalmente, al analizar la dimensión peso electoral de la plaza de Santiago, se observa que la diferencia en las elecciones del 2010– entre el peso sobre los electores y el peso sobre los votos validos municipales es de apenas 0.55%, lo que nos muestra que esta plaza mantuvo su peso relativo con relación a los resultados de las elecciones.

En San Cristóbal 

El peso sobre los electores que tiene la provincia de San Cristóbal es de 5.51%, se diferencia de 6.59% de su peso electoral municipal sobre los votos válidos, colocando esta provincia en 1.08 puntos porcentuales por encima de su peso. En el nivel congresual, la fragmentación ha ido disminuyendo desde 1998 que era de 0.77 hasta llegar en el año 2010 a 0.66. En relación a las elecciones municipales de 2010, en las que resultó ganador el prd, la fragmentación fue de 0.58 y la concentración de 90.75. Las elecciones congresuales de este año, ganadas por el pld, muestran una fragmentación relativamente mayor (0.66) y una concentración menor (81.19). Los elementos propios del escenario de la provincia de San Cristóbal parecen ser al revés del resto de las plazas estudiadas. Los elementos característicos del sistema de partidos operan al revés ya que el triunfo del pld en el año 2006 estuvo acompañado de una alta concentración y una baja fragmentación en los dos niveles de las elecciones. Sin embargo, en las elecciones de 2010, el municipio de San Cristóbal favoreció al prd, con una muy baja fragmentación y una muy alta concentración.

Analizando más detalladamente el proceso electoral en la provincia de San Cristóbal, se observa que existen elementos que hacen que esta plaza sea diferente: el candidato que ganó las elecciones municipales procede de las filas partidarias opuestas, por lo que el asunto que parece a primera vista un elemento característico de San Cristóbal tiene su símil en Santiago de los Caballeros, ¿y cuál es el elemento de similitud? En ambas elecciones, los votantes municipales parecen haber dado más peso a los candidatos y a los elementos locales que a las identidades partidarias, cosa que no pasó en el nivel congresual.

La Vega, Duarte, Puerto Plata y San Pedro de Macorís 

Estas cuatro provincias son las restantes plazas electorales de mayor importancia; juntas suman alrededor de 15% del electorado de la República Dominicana y tienen un peso electoral sobre votos válidos de 16.2%, o sea que el peso electoral sobre votos válidos es superior al peso electoral absoluto. En el caso de la provincia de La Vega, es un electorado que había fraccionado su voto en dos elecciones consecutivas y que en esta elección votó mayoritariamente por el pld y sus aliados. Al igual que San Cristóbal, resulta chocante el hecho de que en las elecciones municipales los indicadores de fragmentación sean relativamente bajos y la concentración sea alta, con lo que se combinan dos elementos no vistos en las otras provincias estudiadas. Estos datos tienen en común que son elecciones desviadas en las que los candidatos tuvieron mayor preponderancia en los electores que los partidos políticos. Vista de cerca, La Vega tiene un alto número efectivo de partidos, alta fragmentación y concentración normal en las elecciones congresuales y, por el contrario, en las elecciones municipales, la más baja fragmentación y número efectivo de partidos, combinado con la más alta concentración de las últimas cuatro elecciones; ambas elecciones fueron ganadas por la misma fuerza política.

Estos resultados municipales se explican como efectos electorales de la coalición, las candidaturas y la evaluación de la gestión; por otro lado, en el nivel congresual, los electores de las formaciones políticas parecen haber querido mantener su identidad partidaria, al contrario de lo sucedido en lo municipal: estos votaron de manera evaluativa. La provincia Duarte tiene un peso sobre el número de electores similar al que exhibe en el nivel municipal sobre los votos válidos. Esta provincia tiene un número efectivo de partidos no muy diferente en los dos niveles electorales analizados aquí: en el nivel municipal 2.3, y una cifra ligeramente superior (2.93) en el nivel congresual. En las cuatro provincias analizadas hay elementos a destacar; por ejemplo, hubo repostulación de los cuatro síndicos de las cuatro capitales provinciales y solo uno no pudo repetir, el síndico de La Vega. En la tabla 8 se puede notar que el índice de fragmentación municipal de La Vega (0.60) es mayor que el índice respectivo de las otras provincias y que esto no se corresponde con el nivel de concentración municipal de 90.52, lo que lleva a considerar que una buena política de coalición y los candidatos fueron los elementos que hicieron posible que este síndico fuera reelecto.

El caso opuesto, en cuanto al índice de fragmentación, es el candidato a síndico del municipio de San Pedro de Macorís, con un bajo índice de fragmentación, que corresponde al altísimo índice de concentración. Lo peculiar es que este candidato fue reelecto, pese a ser del prd, el partido contrario al candidato ganador de las elecciones congresuales. La baja fragmentación y la alta concentración indican que este candidato fue reelegido debido al nivel de polarización con que se manejó el electorado; la tabla muestra que mientras la fragmentación en el nivel congresual es de 0.70 y la concentración es de 76.06, en el nivel municipal estos índices son 0.49 y 97.58, respectivamente. Estos datos nos llevan a suponer que en estas elecciones municipales los electores votaron teniendo en cuenta los candidatos locales, inducidos por una buena estrategia de polarización. A nivel congresual, las cosas funcionaron diferentemente, y de nuevo se verifica que funcionó la preferencia partidaria: el número efectivo de partidos a nivel congresual sobrepasa el bipartidismo (3.39) y a nivel municipal no lo alcanza (1.93). Finalmente, el municipio de Puerto Plata muestra un índice de fragmentación (0.52) bajo y alta concentración (94.88), acompañados de una baja competitividad. Al comparar estos índice con el nivel congresual de la provincia, se puede observar –como en los demás casos– que en Puerto Plata el gobierno local y los candidatos son el elemento principal que los votantes tienen en cuenta para votar, a diferencia de lo congresual, donde la identidad partidaria tal vez tenga mayor peso específico.

En líneas generales 

Un primer elemento en la conclusión de este ensayo es haber puesto de manifiesto que no se puede caer en la famosa falacia de que vivimos en un sistema absolutamente bipartidista, esto puede ser verdad para un tipo de elección y para el sistema de partido nacional, en cambio, para las elecciones locales no es así, y los subsistemas de partidos lo revelan. Por lo tanto, lo que es válido para el sistema electoral y de partidos al nivel nacional, no lo es necesariamente al local. En los casos de los subsistemas de partidos estudiados, los votantes y los actores partidarios tienen un comportamiento diferenciado cuando se trata de elecciones congresuales y elecciones municipales. En el ámbito municipal de los subsistemas estudiados parece que los votantes tienden a evaluar la gestión y los candidatos. En el ámbito congresual resultan determinantes los partidos y la política nacional. De los diez municipios estudiados, el prd y sus aliados ganaron cinco y el pld y sus aliados, cinco. Sin embargo, del total de síndicos y regidores electos, el pld y sus aliados obtuvieron 92 síndicos y 573 regidores; el prd y sus aliados obtuvieron 57 síndicos y 520 regidores. Analizando este dato nos damos cuenta de que los candidatos municipales del pld y sus aliados manejaron estrategias más efectivas.

En el nivel congresual, el asunto es verdaderamente más evidente; si la estrategia del pld y sus aliados consistió en fortalecer la coalición y a la vez la identidad partidaria, esto le permitió ganar en lo absoluto el Senado y proporcionalmente el Congreso. La estrategia de dar identidad partidaria al voto congresual parece estar a la base del este triunfo. En el ámbito municipal, los candidatos locales fueron determinantes en el triunfo electoral. En el ámbito congresual, el peso del triunfo electoral recayó en los partidos políticos y sus estrategias de alianzas.

Notas

 1 Asumido desde el punto de vista de la fórmula que utiliza y no de los resultados que arroja. 
2 Utilizadas desde las elecciones de 2002. 
3 Sobre la elección del diputado nacional por acumulación de votos. 
4 La provincia de San Pedro de Macorís fue dividida en circunscripciones en las elecciones de 2010. 
5 En este tipo de lista el orden de los candidatos es invariable, el elector sólo tienen la posibilidad de votar por una lista ordenada por el partido. Los escaños que correspondan a la lista se asignarán en el orden en que aparecen en la lista. 
6 La fragmentación mide el grado de distribución de las preferencias de los electores en diferentes partidos políticos (en relación a los resultados electorales). 
7 La competitividad se expresa por las diferencias en las proporciones de votos de los dos primeros partidos de cada elección legislativa. 
8 La concentración indica en qué medida el voto de los ciudadanos está distribuido o concentrado en pocas opciones políticas. 
9 Número efectivo de partidos mide el número de partidos hipotéticos de igual tamaño que hay en un sistema de partidos.


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