Revista GLOBAL


Radio Francia Internacional (rfi), un instrumento de diálogo en un mundo global, le habla al mundo desde hace más de ochenta años, un mundo que ha evolucionado mucho, en su distribución con la caída del muro de Berlín, la transformación de las antiguas repúblicas soviéticas, las independencias en el continente africano o la creación del Estado de Israel. Pero, también, han cambiado los sistemas políticos y económicos, con el fin del comunismo, la caída de ciertos reinos, la llegada de regímenes presidenciales o la propagación del capitalismo liberal. Los medios en general, empezando por la radio, siguiendo algunos años más tarde por la televisión y luego la Internet, han acompañado estos cambios pues son el reflejo de las sociedades que representan, y Francia no ha escapado a este esquema. Algunas cifras permiten presentar a rfi, la radio internacional francesa de información en 13 lenguas, que en otros tiempos se llamó el Poste Colonial (la Emisora Colonial), y que en la actualidad es conocida como “la radio que le habla al mundo”. rfi son 38.6 millones de oyentes, 43 millones de visitas anuales al sitio web con 11.1 millones de páginas vistas por mes. También son 600 corresponsales en todo el mundo, alrededor de mil personas que ejercen distintos oficios en la empresa, de 57 nacionalidades, lo que ilustra la diversidad tanto de actores como de público al que se busca llegar. Como última cifra, los recursos de rfi son de cerca de 140 millones de euros, de los cuales 93 por ciento provienen del público, de subvenciones y de la tasa audiovisual abonada por cada ciudadano francés que paga sus impuestos. Es, pues, una radio pública [no privada] internacional. rfi es un medio que cuenta con una larga historia; algunas fechas son claves para entender esta radio que ha seguido los hechos mundiales desde 1931, teniendo como identidad sonora no la Marsellesa sino el canto del gallo, que también es el emblema de Francia. El Poste Colonial surgió con la misión de hablar a las poblaciones que estaban a un mes o dos de barco de la metrópolis (como se decía en aquella época), y que por primera vez recibían información de París en vivo y en directo. “París piensa en nosotros”, decían aquellos que la capital calculaba que eran unos cien millones de personas. Así, el 6 de mayo de 1931 el mariscal Lyautey inauguraba la exposición colonial de París en directo en el mundo entero. Rápidamente los británicos siguieron nuestros pasos y el Empire service de la bbc emitió sus programas con destino a las colonias inglesas, y en Roma, para no ser menos, el Vaticano comenzó a predicar al micrófono de Radio Vaticano. Luego vino el periodo de la Segunda Guerra Mundial, que conoció en paralelo una guerra de ondas. Radio Berlín regaba nuestras colonias con propaganda antifrancesa y tuvo cierto éxito, en particular en los países del Magreb. Francia tomó conciencia de la importancia de esta nueva herramienta de propaganda. Vino luego el periodo de la Resistencia, con la Francia Libre y el general de Gaulle, quien comprendió rápido la importancia de la radio para hacer llegar su palabra con la emisión Los franceses hablan a los franceses, difundida durante 15 minutos por día en francés en la bbc, la radio nacional británica.

En la reconstrucción de Europa

Cuando volvió la paz y hubo que reconstruir la economía, la radio jugó un papel importante para los trabajadores inmigrantes; por ejemplo, en el norte de Francia donde se dirigía a los polacos llegados para trabajar en las minas de carbón, o también en África, donde se implementó una cooperación con los nuevos países que acababan de lograr su independencia. Ya se perfila la idea de un mundo que quiere trabajar en una dirección a pesar de las disparidades lingüísticas, religiosas, políticas o culturales. La radio se presenta a la vez como un interlocutor con el que hay que contar y como un socio que se aboca a dar a conocer los sucesos mundiales en directo. En 1968, los ingresos de la televisión pública [estatal] francesa debían servir para financiar la acción de la radio en el exterior. En 1970 la radio emite 55,000 horas de programación en 20 lenguas, pero 10 años más tarde apenas son 8,000 horas enviadas a los puestos diplomáticos. La radio es el brazo armado, pero pacífico, de la diplomacia francesa de entonces.

Radio Francia Internacional surge de manera oficial en 1977 y emite primero en onda corta, luego vendrá la onda media y al final la frecuencia modulada (fm). La onda corta llega más lejos, a veces hasta regiones donde no debería escucharse, mientras que la fm tiene un alcance limitado, una ciudad y sus alrededores, si no está muy extendida. Dos ejemplos: uno lo comentó la presidenta de la ong Action contre la Faim que había invitado a una de mis emisiones. Yéndose a dormir en el desierto africano, escucha voces fuertes en medio del silencio de la noche. Abre los ojos y ve llegar una caravana de camellos con familias, y se siente feliz de poder hablar en francés, porque había reconocido a rfi. Pero el jefe de la caravana no entiende nada de lo que le dice, y por medio de un intérprete comprende que estos nómadas escuchan la radio, o más bien el ruido que hace la radio, para no sentirse solos en la inmensidad del desierto. Con un poco de humor, lo llamo: “ ¡Una radio de compañía!”. El otro ejemplo: un médico francés nos llama un día para preguntarme si habíamos difundido una emisión sobre la hipnosis que permite curar enfermos de gravedad y hacerlos sentirse mejor. Este doctor, un cancerólogo francés, había escuchado en un taxi en Calcuta (India) esa emisión y quería encontrar al hipnotizador para que fuera a su hospital y lo ayudara con pacientes que habían sufrido deformaciones a causa de la quimioterapia. Cuando volvió a París, telefoneó a todas las radios francesas públicas o privadas, y por último a rfi. En efecto, habíamos sido nosotros quienes habíamos realizado esa emisión escuchada en una región del mundo donde no difundíamos. La magia de las ondas, de las ondas cortas en particular, es sorprendente.

Luego vendrá la Internet, los teléfonos celulares y la televisión por cable para difundir nuestra señal. En 1982, la radio pone en marcha una agencia de prensa escrita, mfi, para ofrecer cooperación a los países en desarrollo y ayudarlos a alimentar sus periódicos con contenidos de calidad. Como puede verse, el Estado francés tomó en serio su papel y respondió a los requerimientos en cuanto a información, programas y entretenimiento- de contenidos escritos antes de que llegara Internet, permitiendo a dichos países conocer las noticias mundiales, pero también las de los países vecinos, como en África donde la emigración siempre ha sido importante. Para ellos era una novedad poder seguir día a día lo que pasaba del otro lado de la frontera. De ahí la obligación de implementar una red de corresponsales y de enviados especiales permanentes, que hacen de la radio de proximidad una ventaja adicional para los oyentes. De esta forma, rfi favoreció la información norte-sur, pero también sur-sur, lo que constituye una ventaja en cuanto a la competencia.

A todo esto se agregan las difusiones en lenguas extranjeras que variaron en cantidad y en lenguas propiamente dichas: durante la época soviética había que informar a los países del otro lado de la cortina de hierro y entonces se constituyeron redacciones albanesas, rusas, serbo-croatas o polacas; cuando cayó el muro, la necesidad de informar a estos países ya no era igual. Al ganar la autonomía también iban a ganar la independencia de sus medios. rfi detuvo su redacción alemana y se volcó hacia otras regiones del mundo, como América del Sur o Asia. Pero ahí también las políticas eran cambiantes, obligando a la radio a reinventarse, sin hablar de asuntos financieros que imponen decisiones drásticas corriendo el riesgo de incomodar a algunos, como bbcws lo hizo a principios de febrero de 2011.

La nueva cara de la rfi Desde un punto de vista legislativo, en 1987 se promulgó una ley sobre la libertad de comunicación y rfi se convierte en una sociedad nacional independiente. Todo esto es el pasado, pero he aquí la nueva cara de rfi en momentos en que los medios ocupan un lugar cada vez mayor en la vida de la gente, como si medio informativo fuera de la mano con desarrollo intelectual o financiero. Comprendimos que las sociedades modernas no pueden prescindir de los medios, los cuales constituyen un vector de influencia ineludible para defender los valores y la cultura de un país. Hay que alabar los esfuerzos conjugados de los poderes públicos y de los sectores profesionales para reforzar y garantizar la presencia de la mirada francesa sobre los sucesos mundiales. Hubo una reforma del audiovisual, seguida de una política adaptada para el audiovisual exterior de Francia, estamos en 2007 y asistimos a la creación de la Société nationale de programmes de l’audiovisuel extérieur de la France, llamada simplemente aef. Un país como Francia necesitaba asentar su influencia en el mundo, en un sector muy competitivo frente a, por citar solo los más grandes, bbcws [bbc World Service, del Reino Unido], voa [Voice of America, de Estados Unidos], dw [Deutsche Welle, de Alemania] o Radio Netherlands [de Holanda], y no solamente responder a una lógica de rentabilidad financiera.

Es bien sabido que los medios ocupan un lugar central en los procesos democráticos, en especial en los países más frágiles. La idea de base de rfi consistía en crear un cnn a la francesa, pero la radio nunca recibió recursos financieros similares. El entonces presidente francés Jacques Chirac quiso una cadena de televisión que pudiera responder a esta expectativa. Con la llegada del presidente Nicolas Sarkozy, su sucesor, el Estado francés dispuso un holding [grupo de empresas] único con una televisión de información: France 24, una radio de información rfi, y una televisión francófona de programas: TV5Monde, con una participación de solamente 49 por ciento, en sociedad con Suiza, Bélgica, Canadá y las provincias de Québec. 

Esta es la aef, sin olvidar una filial mcd con sede en París (Monte Carlo Doualiya) una radio que habla árabe y que trabaja junto con la variedad arabohablante de France 24. El presidente francés, de acuerdo a una ley reciente, nombra a los presidentes directores generales de este conjunto, una cadena de radio histórica, una televisión moderna que emite en francés, inglés y árabe destinada a aquellos que se interesan en Francia y su opinión, y una televisión de entretenimiento que habla a los franceses que viven en el extranjero, a los francófonos y los francófilos, proponiéndoles subtítulos en varias lenguas europeas y asiáticas.

Hablarle al mundo 

RFI es una radio que le habla al mundo, que habla del mundo, que mira vivir al mundo, y que se hace escuchar por el mundo con el eslogan “La información nace aquí… rfi la vuelve mundial”. ¿Un medio internacional es un reflejo exacto del país al que representa? Sí y no, ya que está marcado por influencias que recibe mientras recorre el mundo en busca de noticias. Un medio que habla, ya sea por la radio, la televisión o Internet, es un compuesto constituido por testimonios individuales de actores de la vida política y de ciudadanos anónimos, por citar solo estas dos categorías, de palabras que nutren diariamente la producción de información. El periodista es un testigo y un observador, un narrador y un relator, alguien consciente de la importancia de su misión y de los protagonistas de los sucesos. Solamente quien ha vivido algo puede trasmitir su experiencia, pero hay que tener cuidado de no mezclar alguna ideología, un juicio parcializado, una lectura personal o una victimización complaciente. ¡No hay que asimilar la mundialización de los seres a la antropología! La mundialización es un concepto de connotaciones geográficas mientras que la globalización sobreentiende un desafío intelectual y voluntario.

Global, globalización, he aquí dos palabras nuevas que entran en el vocabulario de quienes reflexionan sobre el estado del mundo, y hay muchas más por inventar. Les cito las últimas que he aprendido en Bruselas, en la sede de la Unión Europea, donde los comisarios y eurodiputados son acusados justamente de hablar globish, una mezcla poco armoniosa de inglés y del vocabulario heredado de cada nacionalidad presente. Esta lengua está globalizada, para tomar un término de moda, como si el orgullo de hablar la propia lengua ya no estuviera aceptado ni reconocido. ¡Qué pena! También se habla de glocalización o globalocalización de las tecnologías de la comunicación en Internet, que brindan a las comunidades locales el poder de mejorar su comunicación. La navegación en la red es de fácil acceso para todos y la noción de interno o externo se desdibuja. Hoy todo es global, o está por serlo.

Hasta los años ochenta, las relaciones internacionales estaban dominadas por la idea de desarrollo. La llegada de las sociedades industriales, la desaparición progresiva del comunismo, la eclosión del capitalismo y del socialismo, todo concurría a ensalzar la producción, el crecimiento, las relaciones sociales, y daban al Estado un lugar privilegiado y una responsabilidad cierta en el proceso de modernización de una sociedad. Esto llevó a los pueblos a glorificar la sociedad de consumo, Berlín Oeste se enriquece frente a Berlín Este, las nuevas élites africanas se recentran alrededor de sus gobiernos y a Vietnam le cuesta salir de su adolescencia económica mientras que China explota con insolencia. Todos estos poderes económico-industrial-político-financieros se reparten el mundo, un mundo imaginario ya que la apertura de las fronteras, la creación de la red Internet o los satélites que giran sobre nuestras cabezas y que no reconocen prohibiciones hacen que el mundo sea uno; el mundo es global y los medios no pueden existir hoy unos sin otros, unos respecto de otros, unos sin el apoyo de otros.

Dos ejemplos para ilustrar esta posición. En Europa, el organismo que reagrupa todas las radios y canales de televisión públicos europeos, la uer (Unión Europea de Radiodifusión) o ebu con sede en Ginebra (Suiza), cumple plenamente su papel de ser el interlocutor único, pero también un actor y negociador al servicio de todos, que le permite a cada miembro beneficiarse de las retrasmisiones de sucesos políticos o deportivos importantes, algo que cada uno por su lado no podría hacer. De esta forma cada radio europea, sea pequeña o grande, tiene acceso a los Juegos Olímpicos, las copas mundiales, las reuniones del G20 y al próximo casamiento del tal vez futuro rey de Inglaterra, cosa que le interesa tanto al paisano de Macedonia como al banquero de Azerbaiyán. La competencia no interviene, solo cuenta la eficacia, solo cuenta la riqueza de contenidos que cada medio puede ofrecer a sus oyentes, telespectadores o internautas. Este organismo llega más lejos porque ha creado un fondo de ayuda financiera de los grandes para ayudar a los pequeños, por ejemplo, las ex repúblicas soviéticas que reciben cada vez menos subvenciones de sus respectivos Estados y quedan a veces exangües y son fácilmente vencidas por la competencia de medios privados o que pertenecen a grandes grupos industriales como en Rusia, si bien la mano del gobierno nunca está muy lejos. Otro ejemplo: si bien es cierto que hay competencia entre los grandes medios internacionales de países llamados desarrollados, cada año la bbcws o la voa se reúnen y tratan de establecer estrategias comunes frente a otros países y su legislación a favor o no de medios extranjeros, una manera elegante de evitar las leyes de países donde la libertad de expresión no está vigente: todo vale para hacer positiva la propia imagen, a veces hasta sobrevaluarla, ya sea en las relaciones internacionales, la identidad, el capital, la cultura o los patrimonios que permiten calificar y cuantificar una sociedad dada.

Algunos sociólogos hablan de patrimonio triunfante, esto deja ver que la modestia no es algo usual entre Estados. Resumiendo, diré que el mundo en el que vivimos es interdependiente: un desastre económico de un país afectará a muchos otros, lo hemos visto con la crisis de los bancos que partió desde Estados Unidos y se propagó rápidamente por todo el mundo. Igual sucede con los medios. Un cuestionamiento de un medio internacional en cuanto a sus zonas de difusión, sus compromisos económicos de desarrollo, los idiomas hablados, la cantidad de personal o la trasformación de medios tradicionales como la radio en web radio, afectará a sus competidores más cercanos. Competidores también cuando se habla de la brecha entre medios privados y públicos que tiende a desaparecer: se oponen en cuanto al contenido, a la forma, los recursos y el blanco de público, pero cada uno busca llegar a la mayor cantidad de oyentes posible, a establecer un diálogo ficticio o silencioso cuando se trata de radios musicales. Hoy las radios privadas internacionales son raras, debido al costo, la legislación, los recursos, pero con Internet estas barreras desaparecen gracias a un componente que no puede ser ignorado: la publicidad.

Retornemos un momento a Francia. ¿Sabían que está considerada como campeona del mundo del soft power, el “poder blando”? Según una encuesta, Francia y Gran Bretaña son los líderes mundiales de este nuevo poder que consiste en emplazar, en el seno de su diplomacia, al gran público de ciudadanos cada vez mejor informados y que constituyen una opinión mundial digitalizada, una especie de nueva diplomacia pública, una estrategia de influencia relevada por los hombres. Francia hasta sería la campeona de influencia de la opinión pública mundial. Así que aprovechemos y continuemos abriendo todas las puertas que se nos presentan, con seriedad y eficacia, para así sentirnos libres de hablar de todo, de cultura, de lengua, de deporte, y poder luego sin desparpajo evocar nuestro savoir faire en todas las grandes instituciones internacionales, empezando por las de Europa que tenemos más cerca.

La era de la Internet 

Con la llegada de Internet, cada uno puede tener acceso a la información, dejar su apreciación en un blog, entrar en el juego de la interactividad de ciertas emisiones que están totalmente basadas en este concepto, en una palabra, decir lo que piensa a toda hora y en todos lados. Al periodista le toca luego clasificar este trabajo de profesionales incipientes, ellos que demasiado a menudo enfrentan insultos o críticas, en lugar de una escucha reflexiva y comentada. No cualquiera puede ser periodista, y el peligro de que la información llegue a orejas y ojos desprevenidos, sin que se la verifique o contraste con otras fuentes, es un obstáculo en esta nueva manera de digerir la información. La libertad de decir debe ser ejercida con precaución, ya que se debe poder comprender y tomar distancia con respecto a ciertas propagandas o mensajes belicistas, por ejemplo. La Radio Televisión Libre de las Mil Colinas, de Ruanda, tal vez algunos la recuerden, todavía nos produce escalofríos con sus llamados a la lucha entre hermanos.

El diálogo, tal como su nombre lo indica, no debe ser de una sola vía. Debe ir de aquel que se ha informado y verificado la información a aquel que quiere ser informado sin tener que escuchar una postura, un juicio o una opinión personal. Es así que conciben su trabajo los países donde existe la libertad de expresión. Hay algunos sitios que juegan un papel importante, como los chinos o iraníes que a menudo paliaron la insuficiencia de los medios locales, cuya mayoría enfrentaba dificultades con el poder de turno. De ahí la voluntad de rfi de seguir luchando por existir en China, donde al igual que dw y voa hemos sido prohibidos, sin que haya esperanzas de retornar por ahora, a pesar de nuestra protesta. 

Otro papel que jugó rfi, el más inesperado, es el de llevar la palabra a los rehenes en el Líbano, en Malasia o en América del Sur con Ingrid Betancourt. Una vez liberados, cada uno a su manera nos ha contado cómo podía seguir las noticias mundiales, pero sobre todo saber que no había sido olvidado y que se estaba haciendo todo lo posible por su liberación. Esta voz desconocida, captada a veces sin confort de escucha y en difíciles circunstancias, les aportaba una esperanza en medio de su sufrimiento cotidiano. Uno de los que había sido capturado en la isla de Jolo nos dijo que cuando escuchó a Jacques Chirac, el presidente francés, decir en una entrevista que se detendrían las búsquedas, fue algo que lo decidió, junto con su compañero, a huir, porque pensaba que si no, no saldría jamás. Cruzaron la selva de noche hasta encontrar un refugio y fueron encontrados por el ejército. Tal vez fue un diálogo de una sola vía, pero que compartimos intensamente cuando estos hombres vinieron a vernos a la radio para contarnos su historia. Lo mismo pasó con Ingrid Betancourt, que esperaba cada semana las palabras de su madre e hijos que venían a rfi para grabarlas en estudio, pensando que tal vez ella los oiría. La radio da conocimientos pero también emociones. Hace 10 años rfi puso un mediador, hoy una mediadora; esto demuestra la importancia que para rfi tienen sus oyentes e internautas, la mediadora es el portavoz del público para con los periodistas y la dirección. La mediadora recibe las quejas, protestas, felicitaciones también, y responde, justifica y explica, o sea, prolonga el diálogo velando por el respeto de la deontología y la calidad del francés hablado. Las reacciones de los oyentes a veces son negativas, me ha confirmado la mediadora, la radio es acusada de querer pervertir moralmente sobre todo a los países del sur, de los que algunos piensan que son demasiado frágiles como para defenderse. 

Las cuestiones políticas también dividen, la noción de comunidad internacional, el fmi, el Tribunal Penal Internacional, a veces son vistos como instrumentos de un proyecto político colonial o neocolonial. En países como Madagascar o Costa de Marfil es rfi quien fomenta el conflicto y provoca el cierre regular de nuestras emisoras por razones falsas. Si bien la radio es un instrumento de diálogo, no está al servicio de ciertos dictadores o déspotas. De ahí que los poderosos le den tal vez demasiada importancia, sin darse cuenta que el pueblo no ignora esas maniobras. Lo hemos visto con el levantamiento popular en Túnez y ahora en Egipto; la prensa en un primer momento fue maltratada y no le dejaban hacer su trabajo, pero cuando la televisión pública sintió que la suerte cambiaba comenzó, al igual que las radios, a hablar del levantamiento de la calle, a dejar escuchar voces y a mostrar imágenes de la realidad. De repente, cada uno pudo pensar por sí mismo y fue como un soplo de libertad que reinó en esos países.

RFI habla francés y 13 lenguas extranjeras. Principalmente francés, porque es uno de los actores mayores de la francofonía y una ventaja para la francofilia. Varios países tienen una radio pública internacional, pero eso exige recursos. Recursos para propagar el propio idioma y desarrollarlo en el extranjero con profesores y estudiantes. Frente a la anglofonía galopante, a la hispanofonía superior en número de hablantes, la francofonía debe luchar si quiere existir o perdurar. 

La Organisation Internationale de la Francophonie (oif) censó 220 millones de francófonos en todo el mundo, que hablan francés porque es su lengua materna o adoptada, aprendida o compartida en familia. Pero la lengua también es una cultura, una historia, hechos vividos, que hacen que cada francófono sea una persona diferente. Además, nos hemos dado cuenta que una lengua sola no vivirá mucho tiempo en un mundo con frontera porosa, las diferencias y la diversidad no pueden ser la única respuesta a un uniformismo que ya no tiene lugar en nuestro mundo. Por eso el monolingüismo es un concepto anticuado y superado, y los gobiernos coinciden en que para promover una lengua hay que considerar el bilingüismo como mínimo, o aun el multilingüismo. En ese punto interviene los sitios rfi. El principal habla francés, los otros lenguas extranjeras, pero todos, invirtiendo a veces el orden de la información, hablan con una sola voz para informar, para aportar la mirada francesa sobre los hechos mundiales y acercarse al internauta. Y para ayudar a los francófilos, presentamos un sitio dedicado a la canción, porque las palabras de una canción constituyen a menudo el primer contacto con una lengua extranjera. La radio es un medio reactivo, está en el lugar del suceso y trasmite en directo comentarios sobre lo que pasa, un encuentro deportivo, un discurso político, una manifestación en curso, un drama. La radio es un medio liviano, no hace falta ser muchos, ni tener una línea telefónica cerca, el diálogo comienza enseguida con un teléfono celular y una llave usb. La radio es un medio de proximidad y de savoir faire, y rfi mantiene firmemente esta voluntad. El presidente de rfi pidió ser más competitivos, más cercanos, más actuales. rfi ha conquistado 600,000 oyentes en un año, una progresión de un tercio, además de las visitas anuales al sitio, unos 43 millones. De diferentes maneras, rfi es fiel a su identidad: el reportaje y el savoir faire. Por ejemplo, una mujer que presenta la revista de fútbol africano sabe de lo que habla: ¡vivió diez años en Brasil! En el caso de nuevas lenguas como el suajili o el hausa, tenemos la esperanza de llegar a un grupo de mujeres rurales que aún hoy dependen de los hombres para informarse.

Un dicho francés dice esta verdad: qui ne dit mot consent (el que calla, otorga), lo contrario de la radio. La radio habla y sus oyentes también, por teléfono, por mail, en los blogs, por correo o visitándonos, hasta hubo un oyente que se presentó bien trajeado a ofrecerme matrimonio: pensaba que al hablar yo me dirigía solamente a él… hubo que hacerle entender que en Francia no era usual ir unilateralmente a buscar su futura esposa. El mundo no puede hacerse el sordo con el mundo, todos vivimos en directo los sucesos tristes como los alegres, y queremos estar informados en todo momento. El mundo se ha hecho pequeño, al alcance de todos, y en eso RFI algo tiene que ver.

Las radios internacionales son útiles mayores de la diplomacia razonada; fueron competidoras ayer, lo son menos hoy según las regiones de mundo a conquistar. Si dw apunta su desarrollo en la web, bbcws acaba de decidir la supresión de ciertas lenguas para concentrarse en zonas estratégicas para su política de influencia. Francia con rfi también reflexiona sobre las zonas geográficas interesantes para su futuro. ¡Al escuchar esto pueden pensar que es el Quai d’Orsay quien dicta nuestra estrategia! Es cierto que trabajamos con ellos, pero somos independientes. Francia se alía con otras potencias en la región afgana para combatir contra los talibanes, por lo que queremos desarrollar nuestra palabra en farsi y tal vez en pashtú. Trabajamos bien con nuestras tutelas, y siempre miramos lo que hacen las radios internacionales competidoras y a veces nos asociamos con ellas. Si en los ochenta se hablaba de la voz de Francia, hoy decimos más bien la mirada de Francia sobre los sucesos mundiales. El monopolio de medios desapareció en Francia, las radios públicas no son radios de Estado y el financiamiento de las autoridades oficiales no nos obliga a pensar “correctamente” ni a estar a la orden disciplinadamente.

Somos mayores, adultos y profesionales, y eso prueba nuestra legitimidad de informar frente a las autoridades. También es la experiencia de la democracia, tanto que seamos políticamente correctos o no. Recuerdo el ruido de interferencia de nuestra señal en Rusia cuando lo que decíamos no gustaba. También los cortes de emisiones en el continente africano, en Ruanda, en Costa de Marfil, en Yibuti, en el Congo, o más anecdóticamente en Marruecos, cuando el rey detenía el consejo de ministros para escuchar nuestros boletines de noticias y hacía cortar la difusión de rfi por una frase malhadada o tendenciosa. Menos serio fue el caso de una isla tropical donde los monos se habían acostumbrado a dormir en las parábolas y cortaban la antena sin quererlo. La naturaleza también interviene, como la nieve la semana pasada en Kosovo, en un país donde la paz es frágil y donde Francia está presente junto con otros batallones europeos para estabilizar la región. Cada país tiene su problemática y rfi debe encontrar el mejor medio para implantar una nueva antena. Tenemos 170 repetidoras fm en todo el mundo y 108 radios asociadas que trasmiten nuestros programas total o parcialmente. bbcws, voa o dw emitían en varias lenguas, pero como dije antes, varias redacciones de lenguas desaparecieron así como varias radios internacionales, porque Internet, con su impacto creciente sobre todo en los jóvenes, nos obliga a repensar nuestra presencia en el mundo virtual. Pienso en dos ejemplos. China nos prohíbe en su territorio pero se implanta en África, por un lado ofreciendo instalaciones modernas y listas para usar, y por otro instalando centros Confucio para enseñar chino. No es algo inocente: el modo de empleo de los materiales dejados en África a menudo está escrito en chino. Por otra parte, las alianzas francesas desarrollan la francofonía en el mundo y rfi forma personal de radio en Camerún, las Seychelles o en Qatar. ¡Para hacerse un lugar en este mundo global, hay que hacerse indispensable! La lengua es una herramienta de comunicación extraordinaria, y la radio es útil para el diálogo que, a pesar de la televisión, la Internet o las redes sociales, logró conservar su lugar, ¡y ya tiene un siglo! Ayer la radio se escuchaba en un aparato de radio, hoy se la escucha en la computadora o en el celular. Se ha adaptado a cada innovación técnica y seguirá haciéndolo porque la juventud vuelve a la radio a través de la web, donde una imagen puede codearse con un sonido aunque no tengan nada que ver. Las radios son optimistas, las radios internacionales están preocupadas, el diálogo con los oyentes no se rompió, pero hay que aportarle un nuevo soplo y considerar que el mundo está al alcance de la mano, o más bien del micrófono. Recordemos nuestro eslogan: “La información nace aquí… rfi la vuelve mundial”. No pensamos bajar los brazos, al contrario, estar informado es un derecho de los pueblos y todavía queda mucho por hacer para que se convierta en una realidad en todo el mundo, un mundo global.


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Global es una publicación de la Fundación Global Democracia y Desarrollo y su Editorial Funglode. Es una revista bimestral de naturaleza multidisciplinaria, que canaliza las reflexiones sociales y culturales, acorde con el pensamiento y la realidad actual, elevando de este modo la calidad del debate.

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