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Juventud y Mujer en la Unión Europea

by Victoria Scheker
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Desde el continente americano, Europa se menciona como ejemplo de éxito por estar constantemente a la vanguardia de los fenómenos sociales que demandan mayor inclusión de las minorías, proporcionándole a su población espacios donde las distintas voces generan un eco que es escuchado. En este artículo, se pretende analizar y medir hasta qué punto se toman en cuenta los reclamos de la juventud y de la mujer dentro de la Unión Europea, cuáles son los temas de interés para ambos grupos y qué se hace para enfrentar los retos que se presentan.

Juventud» suele, erróneamente, equipararse con incertidumbre, ambivalencia, inexperiencia y desconocimiento, por lo que no es difícil pensar que también se concibe como desafección política. Parece como si aquellos reacios a la integración juvenil olvidaran que los cambios de pensamiento e ideología no se limitan a una ventana generacional. Después de todo, los jóvenes son los que van a la vanguardia académica, y en el mundo actual la educación es imperativo número uno dentro de este grupo demográfico. Por tanto, se puede inferir que el universo de sus ideas y propuestas no se puede reducir a caprichos del autodescubrimiento y de la búsqueda de la identidad que se manifiesta en esta etapa de la vida. El tan referido discurso de que su única responsabilidad debe ser estudiar, refuerza, de alguna manera indirecta, la creencia de que la juventud está cognitivamente capacitada para hacer propuestas sociopolíticas que trascienden la ingenuidad y los impulsos de su corta edad.

Existe una disonancia al exigirles madurez al mismo tiempo que se les sobreprotege y se les aísla de las responsabilidades. Aún más importante que todo esto, es entender que los jóvenes tienen derecho a que se les respeten los factores en los que la política influye directamente en su futuro.

El mayo de 1968 en Francia, cuando los estudiantes se levantaron en contra del consumismo, el capitalismo y el imperialismo, y que dio lugar a distintas escuelas de pensamiento, es un ejemplo de la capacidad de movilización y de pensamiento crítico que puede llegar a poseer la juventud. Adolescentes como Greta Thunberg, con su icónica frase «How dare you?», le han dado al mundo mucho que pensar, no solo en materia de medioambiente, sino también en cuanto a la capacidad de los estudiantes de movilizarse y hacerse escuchar a nivel internacional. Greta es quizás el ejemplo clásico, pero como ella hay muchos otros, como, por ejemplo, la rumana Sofia Scarlat, creadora de Girl Up Romania, la primera organización de igualdad de género para adolescentes en su país. Scarlat les deja un mensaje muy claro a las autoridades políticas: «para garantizar efectos globales y duraderos del cambio social, las voces jóvenes deben ser escuchadas y amplificadas en todos los sectores. Escúchanos, habla con nosotros y confíanos puestos de poder». Posiblemente, la herramienta que más ha hecho para que voces como las de Scarlat sean escuchadas y generen eco ha sido el internet. Después de todo, ella misma dice que comenzó a preguntarse por qué no hacía nada respecto a la situación de las mujeres en su país luego de haber seguido el movimiento #MeToo por las redes. Los jóvenes necesitan un ecosistema físico donde también puedan hacerse oír y motivar a otros a unirse. Y aunque existen algunos, como el Parlamento Europeo de los Jóvenes, fundado en 1987 en Francia y hoy con sede en Berlín, el cual le facilita a este sector el desarrollo de destrezas políticas y sociales involucrándose en debates, discursos y sesiones internacionales, se requieren más plataformas a lo largo del continente.

Entonces, la gran pregunta sería: ¿hasta qué punto Europa le ha dado visibilidad, espacio y voz a la juventud? Responderla necesitaría un estudio amplio, pero está claro que se encuentra incluida en su agenda. Después de todo, la Resolución del Consejo Europeo del 26 de noviembre del 2018 fijó 11 metas para el período 2019-2027, que también abarcan los temas de interés de este grupo poblacional:

1. Conectar a la Unión Europea (UE) con los jóvenes: de esta forma, se incrementa la participación juvenil, se fomentan espacios de pensamiento y se expresan las inquietudes de su futuro. 

2. Igualdad de todos los géneros: así, la sociedad europea se encaminará a una realidad donde las personas sean valoradas por su condición humana y no por su género. Esto incluye, pero no se limita, cargos de alta gerencia y responsabilidad, ingresos, licencias, seguridad, entre otros. 

3. Sociedades inclusivas donde se respete y se valore la diversidad en vez de ser causa de división. 

4. Información y diálogo constructivo a fin de que la información fluya de manera horizontal. 

5. Salud mental y bienestar: los milenials han destacado la necesidad de reforzar este sector de la salud. 

6. Impulsar a la juventud rural, de forma tal que se evite la falta de oportunidades y de acceso a la educación.

7. Empleo de calidad para todos, que la juventud viene demandando desde hace algunos años. 

8. Aprendizaje de calidad que impulse un mejor desarrollo profesional independientemente de dónde se venga. 

9. Espacios de participación para todos, ya que todas las voces de la sociedad, sin importar estrato, clase económica o edad, son importantes. 

10. Una Europa verde y sostenible: el calentamiento global, la contaminación, los incendios forestales y la degradación de los ecosistemas son problemas de todos y urge su abordaje. 

11. Programas europeos y organizaciones juveniles donde los jóvenes se empoderen y asuman responsabilidades que les ayudarán a crear destrezas en el futuro.

Con el tema «¿Cómo construimos una Europa más fuerte y unida?», la Directiva General de la Educación y Cultura de la Comisión Europea evaluó las opiniones de la juventud europea mediante una encuesta aplicada a 10,786 personas de 28 países miembros. Proteger el medioambiente, combatir el cambio climático, mejorar la educación y el entrenamiento, abordar la pobreza, mitigar las desigualdades económicas y sociales, crear empleos y mejorar la salud y bienestar, resultaron ser los temas más relevantes para este nicho generacional. 

Asimismo, los milenials opinan que una de las acciones más beneficiosas que ha tomado la UE en el área de educación es la vinculación de escuelas y universidades con entidades extranjeras (44%). También valoran el financiamiento de proyectos y actividades para los jóvenes (41%), el incremento de la participación de personas con menos oportunidades de educación, como aquellas ubicadas en áreas rurales (39%).

Los resultados también arrojan que más de 7 de cada 10 jóvenes europeos han votado en elecciones locales, nacionales o europeas, y un tercio se ha involucrado en voluntariados en los últimos 12 meses. Un 77% de los jóvenes se han involucrado en actividades políticas como partidos, uniones o movimientos, o bien en campañas, huelgas, protestas o proyectos comunitarios. Las tres actividades sociales, políticas y civiles en las que los encuestados más se involucran son: votaciones (72%, siendo la actividad más mencionada en 23 países), consumo de información política y/o social por redes sociales (65%), o voluntariados/proyectos de comunidad (58%). 

Los europeos tienen cultura de voluntariado, y proyectos tales como Youth In Action y el mismo Erasmus+, más conocido por su ayuda académica, son algunos de los que promueven esta práctica y, posiblemente, sea este sentimiento de ayuda comunitaria parte del éxito del viejo continente en cuanto a su sistema social. Por ello, tomando en cuenta estas cifras, resulta evidente que la juventud europea no solamente se interesa en la política, sino que se involucra en ella. Las mujeres, en especial, son las que están a la vanguardia, y no solo en feminismo e igualdad. El análisis señala que las mujeres tienen más tendencia a interesarse en proteger el medioambiente y combatir el cambio climático (71% vs. 63%), combatir la pobreza y la desigualdad económica y social (59% vs. 53%), mejorar la salud y el bienestar (47% vs. 41%), promover los derechos humanos y los valores democráticos (48% vs. 40%), pero mencionan menos la cuestión de la seguridad (25% vs. 32%). 

Casi un tercio de los encuestados se ha involucrado en alguna experiencia de aprendizaje en el exterior por al menos dos semanas. Aquellos que respondieron que no lo han hecho, en su mayoría, decían que las razones eran falta de recursos económicos, familiares, temas personales o por sus empleos (41%). Un 19% dijo que carecía de información sobre cómo aplicar o que no posee habilidades suficientes en el uso de idiomas.

Posturas políticas de los jóvenes 

En un artículo publicado en el periódico The Atlantic titulado «Los milenials europeos no son como su contrapartida estadounidense», 1 su autor, Joseph de Weck, toma datos del Eurobarometer para describir y contrastar las ideologías, opiniones e inclinaciones políticas de ambos lados. 

El análisis también explica cómo en Estados Unidos las generaciones jóvenes suelen abogar por la izquierda y la justicia social, mientras que en algunos países de Europa (como Italia, Polonia y Hungría), a los jóvenes se los describe como presas fáciles de los populistas, atribuyéndolo quizás a que no experimentaron los tiempos difíciles del nacionalismo a mediados del siglo XX. Esto contrasta con Alemania, donde los jóvenes menores de 30 años se han mostrado devotos de las propuestas de los Verdes, que es el partido preferido de este grupo. 

La mayoría de los europeos jóvenes valoran las facilidades que les ofrecen las tendencias izquierdistas, tales como los servicios públicos. Y tienen, desde el 2014, una tendencia a apoyar a la Unión Europea más que a sus propios gobiernos nacionales. Los porcentajes más altos se ven en Lituania (72%), Dinamarca (68%) y Estonia (60%).

Frente a la creencia popular, no son socialistas, ya que creen que el sector privado es más eficiente en la creación de empleos que el Estado y apoyan la competencia. Y tienen una opinión más positiva de la globalización que sus padres. Creen en el individualismo, de forma tal que el destino de la persona recae en ella misma, y los votantes por debajo de 30 creen que la pobreza es el resultado de decisiones individuales. 

Si bien apoyan muchos de los beneficios del sistema fiscal, esta visión individualista hace que sean más reacios que las generaciones mayores a que se reduzca la desigualdad por medio de sus contribuciones. 

La preocupación por el empleo es recurrente entre los jóvenes, que fueron los más golpeados por la crisis del 2008. Mientras que las pensiones y los salarios estuvieron protegidos, no ocurrió lo mismo con el empleo ni con el nivel salarial. De acuerdo al citado artículo, los jóvenes de 25 años o menos tenían un 10% más de posibilidades de ser pobres que las personas por encima de 64 años. Dada la pandemia de coronavirus en el 2020, el desempleo está en un 7.5% según el Eurostat. 

La juventud es quien más sufre las crisis económicas, ya que los más adultos pueden manejarse con su empleo (en caso de no producirse una anomalía como renuncia, suspensión o despido); en estas situaciones no suelen existir muchas oportunidades de nuevos empleos a los que puedan aplicar los jóvenes. Entre los países que se han visto más afectados, destaca Grecia. Una de las mayores preocupaciones de los estudiantes, según Deutsche Welle, es que cuando se gradúen de la universidad no consigan empleo y deban emigrar a otro país en busca de una mejor vida.

Milenials europeos 

Uno de los retos que tienen las compañías a escala general es mantener un ambiente laboral lo suficientemente acogedor para los jóvenes sin alejar a las generaciones mayores, quienes poseen más habilidades dada su experiencia. En vista de que no es un misterio que en Europa existen más personas pertenecientes a la generación baby boomer que milenials, determinar cuáles milenials poseen las competencias para desenvolverse en un empleo específico dificulta el proceso para las empresas. Si es una situación incómoda para aquellos milenials que han tenido algún desenvolvimiento educativo, es aún peor para aquellos con menos oportunidades y esto se refleja en el desempleo, el cual es más alto entre jóvenes que entre las generaciones anteriores. Dado que hoy en día un título universitario tiene mucho más peso para los milenials que el que tenía para los baby boomers, aquellos que no acceden a una educación se ven sujetos a la pobreza. En un estudio realizado por Pew Research en el 2014, se concluyó que donde se encuentran más milenials es en Alemania (14.68 millones) y donde menos en Grecia (2.02 millones). 

Este grupo generacional no ve un futuro brillante para los que le seguirán. Solo el 38% de los británicos jóvenes, el 37% de los alemanes y el 15% de los franceses dijeron que tienen esperanzas.

La mujer en la Unión Europea

En 1980, Vigdís Finnbogadóttir se convirtió en la primera presidenta de un país, en este caso, Islandia. Tomando en cuenta que el origen del feminismo se sitúa en Francia, es natural que la región que lleve la vanguardia en este aspecto sea el continente europeo (a distintos niveles). Sin embargo, esto no significa que la mujer haya logrado en Europa una total igualdad respecto al hombre, ni que tenga una representación equitativa (dentro del Parlamento Europeo, solo el 39% de los miembros son mujeres). Ursula von der Leyen, quien, dicho sea de paso, es la primera presidenta de la Comisión de la Unión Europea, dice: «La igualdad de género es un principio fundamental de la Unión Europea, pero todavía no es una realidad. En los negocios, la política y la sociedad en su conjunto, solo podemos aprovechar todo nuestro potencial si utilizamos nuestro talento y diversidad. Utilizar solo la mitad de la población, la mitad de las ideas o la mitad de la energía no es suficiente».

La Comisión Europea desarrolla, por períodos de tiempo, una agenda de igualdad de género donde se definen distintos objetivos que se van evaluando estadísticamente con el fin de determinar si se van cumpliendo a lo largo del tiempo. El documento «La estrategia para la igualdad de género 2020-2025» señala que el 33% de las mujeres de la UE han sufrido violencia física y/o sexual; el 22%, violencia doméstica; el 55% han sido víctimas de acoso sexual y se estima que tienen más probabilidades de ser víctimas de ciberacoso sexual que los hombres. 

Para liberar del acoso y la violencia de género a las mujeres y a las niñas se busca que la UE se adhiera al Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia dirigida a las mujeres y la violencia doméstica, o que adopte medidas jurídicas alternativas que puedan alcanzar los objetivos del Convenio. Se pretende también aplicar funciones dentro de la plataforma de internet que enfrenten los contenidos ilícitos y nocivos de forma tal que la navegación sea segura. También se pondera recopilar datos sobre la prevalencia del acoso en la UE y realizar campañas de concientización centradas en la juventud.

El documento menciona que las mujeres en la Unión Europea ganan en promedio por hora un 16% menos que los hombres; que solo el 67% de las mujeres trabaja, a diferencia del 78% de los hombres; y que, por término medio, las pensiones de las mujeres son un 30.1% más bajas, además de que el 75% de las tareas domésticas y el trabajo no renumerado los realizan las mujeres. 

Se pretende que a las mujeres se les pague igual que a los hombres por un mismo trabajo y por un trabajo de igual valor. También se habla de establecer normas que se ajusten a las necesidades familiares, fomentando un reparto equilibrado entre las mujeres y los hombres, y de inversión en servicios de guardería de calidad, adoptando una Garantía Infantil Europea. 

Existe una carencia de liderazgo femenino en los países miembros. Solo el 7.5% de los presidentes de consejos de administración y el 7.7% de los ejecutivos son mujeres. En cuanto a los programadores de inteligencia artificial, apenas lo son el 22%.

Así que, para mejorar estas situaciones, se propone que exista más equilibrio entre hombres y mujeres en puestos de decisión, adoptando objetivos a escala de la UE. También se fomentará la participación de mujeres como votantes y candidatas en las elecciones del Parlamento Europeo del 2024. Se promoverá la Plataforma de la UE sobre las Cartas de la Diversidad y se abordará la brecha digital de género en el Plan de Acción de Educación Digital. En el próximo presupuesto de la UE (2021-2027) se apoyarán y financiarán proyectos sobre igualdad de género por medio de programas de la UE, que van desde ayudas específicas a los grandes fondos estructurales, sociales y de cohesión de la UE con cargo al programa Ciudadanos, Igualdad, Derechos y Valores. 

El estudio más reciente que tiene el Eurobarómetro en cuanto a la igualdad de género fue publicado en el 2017. La igualdad es importante para el 80% de los encuestados varones. Sin embargo, existe un discurso que trata de justificar que la ganancia económica de las mujeres es menor por falta de ambición (35%), y todavía predomina el estereotipo de que las mujeres toman decisiones basadas en las emociones con más frecuencia que los hombres (69%).

También en el 2017 se lanzó una campaña cuyo hashtag fue #SayNoStopVaw (vaw: violence against women), traducido al español como «Di no, detén la violencia contra las mujeres», la cual condenaba el comportamiento misógino. También se pidió a Estonia, Bulgaria y Austria que se comprometieran a incluir la igualdad de género en sus prioridades.

En este mismo año, la Comisión Europea anunció un plan de acción que urge al Parlamento Europeo y a los Estados miembros a la adopción de una directiva para la equidad de género en cargos empresariales y gubernamentales, y la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones. Incluso en aquellos sectores y ocupaciones donde hay más mujeres que hombres, ellas están menos representadas y tienen menor potestad ejecutiva. El Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE) publicó un índice de igualdad de género en el 2017 que registra los principales logros a favor de esta causa en los últimos 10 años, señalando como el principal el incremento de mujeres en la toma de decisiones, aunque tiene un puntaje total de 48.5 sobre 100, siendo 1 desigualdad total y 100 igualdad total. Este índice tomó en cuenta la igualdad laboral dentro de los sectores políticos, económicos, sociales, deportivos, medios de comunicación y organizaciones de investigación financiadas.

Aunque Europa tiene políticas de género bastante avanzadas en comparación con muchas otras regiones, las mujeres siguen siendo los agentes principales en el cuidado de los niños y ancianos y quienes más se encargan de las labores domésticas. De hecho, el 73% de los europeos afirma que las mujeres ocupan más tiempo en las mencionadas actividades que los hombres. En promedio, una familia con un hijo menor de siete años tiene una madre que se ocupa 32 horas por semana en un trabajo renumerado y 39 en uno no renumerado. Sin embargo, los hombres trabajan 41 horas pagas y 19 no pagas por semana. El impacto de ser padres en el mundo laboral se reconoce como un reto en Alemania, Estonia, Hungría, Malta, Reino Unido, Eslovaquia, República Checa y Finlandia.

En 2020, el EIGE publicó el índice de igualdad de género de dicho año. El documento señala que la igualdad de género crece un punto cada dos años, y que por tanto, a este paso, tomaría más de 60 años en alcanzarse. Señala que, según sus datos, el área donde ha habido más mejoría en cuanto a la igualdad de género ha sido en posiciones de toma de decisiones. Dado que la pandemia de la COVID-19 impulsó al mundo a apoyarse aún más en el internet, el reporte del 2020 se enfoca en los efectos de la digitalización en el mundo laboral y sus consecuencias para las mujeres. Concluye que en el mercado laboral de la tecnología, existen prejuicios para las mujeres, y que, incluso cuando se reclutan para trabajos tecnológicos, están sujetas a cuotas más bajas y segregación horizontal y vertical. Aunque las mujeres representan el 58% de los egresados universitarios en la Unión Europea, son solo el 19% de carreras afines a las TIC (tecnologías de la información y comunicación) por estos mismos prejuicios que afectan sus aspiraciones de carreras y sus elecciones ocupacionales.

Ursula von der Leyen

#EuropeIsAWoman es el hashtag que utilizó la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, luego de ser nominada para el cargo. Como la primera mujer en ocupar esta posición, tuvo muy presente la equidad de género, seleccionando a los comisarios para lograr un equilibrio casi perfecto: de los 27 elegidos, 13 serían mujeres. Según el medio de comunicación Político, en un artículo titulado «¿Qué tan feminista es Von der Leyen?», se destaca que impulsó la extensión de la licencia de maternidad a los padres. De igual forma, para evitar que las mujeres tuvieran que elegir entre empleo y familia, luchó por impulsar mejorías en las guarderías. Esto lo hizo en su condición de miembro de la Unión Demócrata Cristiana.

Conclusión

La juventud europea no tiene intención de ser pasiva ante los factores que definirán su futuro y pretende lograr que se escuche su voz. La Unión Europea ha sido asertiva al facilitarle plataformas que permitan el desarrollo del diálogo, además de que incluye a los jóvenes en las encuestas y estudios, donde se toman en cuenta sus preocupaciones, pensamientos y actitudes frente a esta entidad. Los jóvenes confían más en esta que en sus propios gobiernos nacionales, y creen que, aunque hay muchas cosas que mejorar, el proyecto trasnacional es prometedor.

El cambio climático, la escasez de nuevos empleos y el acceso a la educación para las personas de áreas rurales son solo algunos de los temas que obtienen mayores porcentajes en las encuestas y están dentro de la agenda de la Comisión. La economía suscita un temor latente al igual que el desempleo, ya que, aunque los milenials europeos nacieron en una época de prosperidad, las consecuencias de la crisis del 2008 y los problemas que se han desencadenado luego han creado un escenario complejo para que los jóvenes puedan desenvolverse al nivel deseado. 

Europa ha logrado más avances en cuanto a los derechos de la mujer que otras zonas del mundo. Después de todo, es en el viejo continente donde nace el feminismo, y logró la presidencia una de las primeras mujeres en ocupar ese cargo en el mundo. No obstante, esto no significa que no queden cosas por hacer para lograr la igualdad perfecta. La mujer sigue ganando menos que el hombre, tiene pen siones más bajas y menos empleabilidad, además de menor representación en cargos de poder. Se proponen reformas laborales para que la maternidad no interfiera en los ingresos, al igual que la normalización de las tareas del hogar entre ambos sexos. Se entiende que en las posiciones de dirección y toma de decisiones existe un techo de cristal para las mujeres y que estas solo pueden llegar hasta cierto nivel. Como forma de combatir esto y de mostrar que las mujeres pueden desempeñar una buena labor en puestos de prestigio, desde la Comisión Europea, a través de las medidas que la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen ha implementado junto a su gabinete, la igualdad se vuelve poco a poco más tangible. Falta mucho por hacer, pero Europa lo sabe y trabaja activamente para llenar los huecos de la desigualdad a fin de encaminarse a una sociedad más inclusiva y de oportunidades para todos y todas. El futuro europeo se muestra prometedor y comprometido para quienes lo conforman.

Nota 

1 «European Are Not Like Their American Counterparts», https://www.theatlantic.com/ideas/archive/ 2019/09/europes-young-not-so-woke/598783/


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